Cuaderno de Apuntes- Bohemia, Julio del 2017

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He estado ya en Praga anteriormente, en ocasiones cortas y sin demasiado tiempo para caminar por las calles adoquinadas, detenerme a hacer un boceto en tinta o acuarela, recorrer sus mercados, observar su gente y, lo más importante, hurgar un poco su historia. Porque un comentario común desde que se ha convertido en un paraíso turístico, es “¡Qué barata y hermosa es la vida aquí !”. Y es cierto: los checos son un pueblo hermoso, imposible no admitirlo. Son bebedores y fumadores, aman la política y la estética, son bien educados, su moneda baja y sus comidas estupendas. Patriotas pero no nacionalistas, reciben al turista y al extranjero sin la sonrisa idiota y servil de otros lugares, disfrutan de sus libertades como quien es conciente que no son sobreentendidas, que fuimos esclavos alguna vez, y perseguidos y masacrados. Y es que la historia de ellos, los bohemios (hoy  llamados checos), es una historia apasionante, increíble dentro del contexto europeo. Han resistido como su idioma único, ilógico y sin parentezco con lenguas vecinas europeas, como esos dialectos regionales que se niegan a desaparecer pese a estar en franca retirada, sin aprecio de las jóvenes generaciones hacia tradiciones antiquísimas. Pero no aquí: Con tezón y contra toda lógica, han mantenido sus principios, sus tradiciones, su amor a las artes y a la naturaleza que les rodea, a su bendito río mal traducido Moldava, su conducta humilde y profunda de artesanos y guerreros, reyes y nobles, sin dejarse conquistar el alma estando conquistados en cuerpo y nación. Cuanta nobleza de espíritu, merecen reverencia y un brindis. Y no es preciso mucho, la cerveza está allí, como manantiales, a cada paso. ¡¡Salud, Bohemia eterna, por la Vida !!!

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El río Vtlava, corazón latiente de la ciudad.

CITA CON PRAHA. Hay cosas que en su idioma natal, materno suenan mejor ( “mameloshen” en idish). Y a veces intraducibles, o con resultados anémicos en el filtro de un idioma a otro, de una mentalidad a otra. Cuando dicen los británicos “it rains dogs & cats”, es metafora visual, pero hay que recibir los pesados baldazos de lluvia londinense para sentirla, o cuando los italianos dicen “andare con piede di piombo”. Toda traducción pierde la energía y el énfasis del original, que habla atodos los sentidos, no solo el semántico. La ciudad es pues PRAHA, su amado río, columna vertebral y espiritual,el Vltava, y lo praguense o relativo a la ciudad, Pražský. Como se vé, es idioma con signos y acentos varios, y suena a charla de alquimistas. Algo muy atávico y lejano, como cuando en el parto se hacía una carta astral, y a las bebés se las rapaba la diminuta cabeza para que la cabellera crezca fuerte y sana, y al instante perforar los lóbulos de las orejas para un par de aros, y así señalar y embellecer lo femenino, definirlo contra el mal de ojo. Sí, tiempos de iluminación a velas y antorcha, y con todo, las mismas preguntas y dudas exisistenciales humanas de siempre. Se tiende a hacer comparaciones siempre, aún de una vaga primera impresión: comparar entre hermanos, entre compañeros de clase, entre ciudades. Cuando uno vive en un lugar milenario como Jerusalén, hablar de aqueología en ciudad de Mexico es igual de serio, pero se cava en la Historia menos profundo. También en Tierra Santa se puede encontrar en excavaciones restos de una bayoneta británica no muy lejos de unas puntas de flecha asirias o caldeas. Todo es Historia, y a quien le atrapa la historia de un pueblo – como yo, fruto de las tradiciones políglotas de los conventillos- creo que la historia del pueblo checo es apasionante. Quizás no, pero hay cosas singulares y, a mi criterio, dignas de atención. Praha pues, hace acordar y es similar a París pero, ¡¡ o gloria !!, sin franceses. Los checos aman la estética, la política y celebran el genio del saber y de la creación, son fumadores descarados y empecinados- frente a esta Europa anémica, cobarde, populista, y políticamente correcta- y por sobre todo bebedores de cerveza. Por doquier hay museos, iglesias antiquísimas, conventos. Hasta un hospital de partos parece un monumento gótico. Es una ciudad para caminar a pie, a ritmo de los sentidos, para dar lugar a la sorpresa, y poder dedicar tiempo a un sótano cervecero, un patio donde fabrican papel artesanal, o toda sorpresa posible, algo que el metro o el tranvía no permiten. Y ni hablar de la ciudad bajo la nieve, entre bancos de neblina, o con la brisa fresca de una noche de verano. La ciudad- y no solo la antigua- para ser inagotable. En su encanto, su arquitectura, su historia.

Blason de Bohême

El blasón de Bohemia ( Bohême): el león de doble cola.

LA HISTORIA documentada y escrita avanza desde el siglo IX, con el paso del reino local al cristianismo. No porque no hubiera códices y constancia escrita, sino porque guerras e incendios destruyeron lo que había. Hubo una dinastía de los reyes de la nación  české, (Česká nombre hoy del país, Chequia), entonces los reinos de Bohemia , Moravia, Silesia y Lusacia, que surgen de gobernantes legendarios como Premysl y su esposa Libuše , que darán comienzo a la dinastía Přemyslida. De acuerdo con las leyendas su castillo estaba en la fortaleza de Vyšehrad, lugar mágico en una alta y escarpada ladera del río. Habrán duques y reyes, con nombres…checos, es decir intraducibles, pero aún así Vratislav será Bratislao, Bedřich se convertirá en Federico y Václav, Wenceslao. Pero habrán los rompemuelas como  Bořivoj, Spytihněv, Svatopluk, Oldřich o Vladivoj, que derrotaron al español. Con mucha guerra e intrigas como todos los juegos de tronos, hubo cruzas con familias vecinas y apetitos reales cercanos y lejanos, y le seguirán  la Casa de Luxemburgo (desde el siglo XIII),  y la Casa de Habsburgo, qucon intervalos y adiciones, seguirán hasta el siglo XIX. El mapa de Europa central variará entre guerras y dotes, reinados y ducados surgirán y desaparecerán. El reinado de Bohemia tendrá a veces territorios – con algunos  Habsburgos- que llegarán a Nápoles, México, Galitzia o Croacia. Dejando de lado la familia real, de ascendencia étnica sueva o burgundia ( tribus del norte escandinavo), el pueblo y la nobleza seguirán siendo bohemios, esto es muy peculiares, testarudos y afectos a sus tradiciones y libre decidir.

Escultura de Přemysl y Libuše en Vyšehrad_Prague

Escultura de Přemysl y Libuše en Vyšehrad, Praga.

Hubo tiempos en que los reyes de turno quisieron germanizar Bohemia, enviando colonos silesios, de la Baja Sajonia o bávaros. Y aún imponer por ley el idioma alemán, pero ya vemos que fracasaron. En medio de tanta carnicería que caracterizó la edad media y siglos posteriores, hubo algunos personajes que merecen admiración y aplauso. Hubo allí como preámbulo de la Reforma, mucho descontento. Y hubo algunas invenciones bohemias que caracterizaron esa lucha por la independencia como pueblo y cultura. Existe un héroe nacional de comienzos del siglo XIII llamado Jan Hus. Era filósofo y religioso muy apreciado por el pueblo y en su prédica atacaba la división y la corrupción de la iglesia, así como sus riquezas. Ya rector de la Universidad de Praga fué invitado a un coincilio papal a exponer sus ideas. El rey le dió un salvoconducto, pero todo era una trampa, y acusado de herejía terminó en la hoguera. Los nobles y el pueblo bohemio se consideraron ultrajados y lo declararon héroe nacional. La muerte de Hus fue sentida en Bohemia como una ofensa a la nación, lo cual desencadenó una revuelta terrible de sus seguidores, los husitas. Se formó una liga de nobles para defender la libertad de predicación y empezaron atacando a los clérigos obedientes a Roma, y terminaron atacando y saqueando ciudades enteras, fuera  de  Bohemia. Las llamadas “guerras husitas” duraron 4 años, en donde coaliciones de reyes y nobles fieles al Papa atacaron Bohemia durante 5 cruzadas, para ser derrotados una y otra vez. Durante estos sucesos surge un simpático invento checo, la defenestración, que en su origen implicaba que el pueblo muy enojado e indignado con  la gente en el poder, invade el edificio de gobierno ( en este caso el municipio que no quería liberar presos husitas) y tira a los gobernantes por la ventana. Quien sobrevive este espontáneo y precursor (1419) curso de paracaidísmo, es despedazado por la turba en la calle.  Este fenómeno pasó a ser tan del gusto bohemio ( ¿quién no quisiera ver a un gobernante corrupto volando en salto libre por una ventana?) que lo repitieron en distintos momentos de su historia, hasta ser llamadas las “Defenestraciones de Praga”, en 1419 como dijimos marcando el comienzo de las guerras husitas, en 1483, en 1618- desencadenando la Guerra de los 30 años-, y finalmente en 1948 cuando el Ministro de Asuntos Exteriores checoslovaco, Jan Masaryk, el único ministro no socialista que quedaba en el gabinete, fue hallado muerto bajo una ventana del Ministerio de Asuntos Exteriores, lo que dio lugar al establecimiento de un gobierno totalmente dominado por los comunistas. Desde entonces los soviéticos hicieron uso de la patente checa contra disidentes y opositores.

Grabado representando la defenestración de Praga de 1618

Grabado representando la defenestración de Praga de 1618.

Pero si ya llegando a las guerras husitas, predecesoras de la Reforma contra la iglesia del Papa, hay un héroe nacional que ha conquistado mi simpatía y admiración. Ante todo, ha hecho historia- no solo local- y a demostrado ese ingenio local, madre de todas las grandes invenciones. Se trata de Jan Žižka, general que apoyó la causa husita. A la muerte de Wenceslao IV, la rebelión se extendió por toda Bohemia al declararse Zikmund Lucemburský ( Segismundo de Luxemburgo, rey de Hungría, Bohemia y Romanos) como sucesor, ya que era muy odiado por los husitas por haber participado en la muerte de Jan Hus. Para hacer esta gran saga corta, casi se llegó a un acuerdo por el que Segismundo sería rey pero debería respetar las libertades civiles y religiosas de los bohemios. El odio a esta desobediencia lo perdió a Segismundo, que en conjunto con el Papa y nobles alemanes organizó 5 cruzadas contra los husitas, y cada vez- a pesar de la superioridad numérica y material, Jan Žižka destrozó a los enemigos. Si bien no es tan famoso, es recordado como uno de los más grandes estrategas militares de la historia, al lado de jefes militares como Aníbal o Napoleón, y con los contados comandantes que en toda su vida NO PERDIERON NINGUNA BATALLA. Frente a ejércitos 5 veces superiores, con espías y ataques nocturnos, falsas retiradas y sobornos, este general sin un ojo, fue idolatrado por sus tropas y con justicia. Uno de sus invenciones magistrales fueron los “vagones de guerra” o Wagenburg, pesados carros agrícolas convertidos en ciudadelas móviles, idea que surgió de murallas móviles rusas Gulyay gorod , empalizadas con ruedas para proteger campamentos. Estos carros amurrallados en madera permitían protección a la tropa de campesinos ( ergo infantería) de las letales cargas de caballería de nobles llenos de armaduras, lanzas y espadas, que los hostigaban con flechas y arcabuces, algún pequeño cañón, y con armas largas de corte y astas, nada profesional pero efectivas detrás de los muros de madera. Estos carros se ataban con cadenas, formando fortalezas pequeñas y móviles.De algún modo, este invento fue el comienzo del fin de la caballería feudal.

Wagenburg, con tropa campesina y armas “agrícolas”.

JAN ŽIŽKA. Unas pocas palabras mas para explicar la genialidad de este guerrero: su aparición como líder en combate, fue en la masiva batalla de Grunwald-Tannenberg, cuando ya estaba ¡en sus 50 años! Allí pierde su ojo, y herido continúa combatiendo hasta la victoria. En combates donde fuerzas superiores de caballería estaban a punto de arrollar a su tropa hizo bombardeos masivos, siendo un precursor de la artillería, y también de armas de pólvora de corto alcance, como arcabuces. En donde grupos estaban rodeados y apunto de ser aniquilados en bolsones, organizaba ataques con una doble fila de carros blindados, rescatando a los suyos, y conviertiendo la inminente derrota en sorpresiva victoria. En los intentos de Segismundo de conquistar Praga, creó la fortaleza Vitkov en una colina en las afueras de la ciudad, evitando el cerco. Ejércitos numerosos intentaron en vano conquistarla, con solo 60 soldados, debido a su estructura y el uso de concentración y movilidad de cañones. Todas estrategias nuevas, espontáneas, y fruto de una mente enérgica y veloz. El uso de las primitivas armas de fuego y sus geniales decisiones le ganaron la leyenda, que creció cuando ya en sus 60 años pierde de una flecha su segundo ojo, y así ciego continúa dirigiendo a caballo a sus hombres a nuevas increíbles victorias. En la batalla de Kutná Hora, Žižka  nuevamente enfrenta a Segismundo con un ejército superior, mas profesional, y haciendo gala de decisiones brillantes sobre el combate, decide el resultado. Su arma era una maza de metal, y así lo retrataron en vida y en su leyenda: ciego, nada joven pero vigoroso, comandando y luchando con los suyos. Finalmente murió de peste y su general Procopio el calvo heredó el mando, pero sus tropas se llamaron a sí mismas “los huérfanos”. Alguien dijo a su muerte que mató con su maza todo contrincante y solo el dedo de Dios pudo con él. Otro héroe para la nación bohemia.

This statue of Jan Žižkaon horseback with his famous mace.

La statua ecuestre de Jan Žižka con su famosa maza.

Suficiente con la historia militar, los Hausburgo no se destacaron en la militar, pero notable fue el rey RUDOLF II, Hombre del Renaciminto que no fue menor que Lorenzo el Magnífico en su patronato de las Artes, las ciencias y los conocimientos. El Castillo de Praga, su palacio, fue creciendo con nuevos edificios: establos y caballerizas para su colección de caballos árabes de pura sangre, nuevos palacios para su “cabinetes de curosidades”, o de ciencias, o una fabulosa pinacoteca, con una colección extraordinaria de arte italiano, y la mayor de su tiempo de la escuela veneciana: Giorgione, Tiziano, Paolo Veronese, Tintoretto. Había colecciones de piedras y rocas, de animales embalsamados y herbarios, decenas de alquimistas( desde el famoso Giordano Bruno a Sendivogius de Polonia), de boticarios y eruditos de todas las ramas del saber, así como filósofos y Humanistas. Discípulos de Paracelso estaban en su corte,  Lazarus Ercker fue su experto real en minería, Arcimboldo el pintor, matemáticos como Johannes Kepler,  físicos y astrónomos como Tycho Brahe, el Maestro hermetista y magus John Dee, y todos se dedicaron a documentar, investigar y escribir bajo paga y tutela rudolfiana. Si bien era sumamente supersticioso, Rudolf se sentía atraído por las tendencias místicas paganas como religiosas, y dificilmente abandonaba su castillo, su galaxia de eminencias con las que conversaba en salas y pasillos del palacio . Los hermetistas pululaban en su corte, pero también la comunidad judía creció y prosperó ya que invitaba también expertos en Cábala, y se dice que tuvo encuentros secretos con el rabino cabalista Judah Loew ben Bezalel.

udolf painted as Vertumnus, Roman God of the seasons, by Giuseppe Arcimboldo (1590–1). Rudolf greatly appreciated the work

El Rey Rudolf retratado como Vertumnus, dios romano de las estaciones, por Giuseppe Arcimboldo (1590–1). Rudolf apreciaba enormemente este retrato suyo, lo que nos dice que la imaginación le importaba mas que las apariencias.

 

Los rumores de las maravillas acumuladas en el Pražský hrad, el castillo de Praga, corrieron por todas las cortes europeas, al punto de incentivar apetitos, ya que si algo Rudolf no desarrolló era su ejército, ocupado en los descubrientos del Renacimiento, la magia y fascinado por los juguetes mecánicos, especialmente “autómatas” , relojes y máquinas de “movimiento perpetuo”, así como en la búsqueda de la piedra filosofal alquímica. Sus sucesores no se interesaron en el entorno fantástico que Rudolf creó- desde observatorios astronómicos a gabinetes de ciencias y artes- y la cosas mas valiosas fueron embaladas y llevadas a Viena. En la guerra de los 30 años, la reina Cristina de Suecia envía sus tropas a saquear el castillo, y especialmente la pinacoteca y el “Kunstkabinet”. Así terminó la colección del rey loco, patrono de artistas, científicos, magos e inventores. Si puedo imaginar al Maharalal, el gran Rabino Loew, paseando por la neblina de madrugada en los callejones del ghetto judío de Praga, no menos clara tengo la imagen del Rey Rudolf, embelesado entre péndulos y globos celestes, relojes y artificios mecánicos, seres embalsamados y pinturas de mundos fantásticos.

Era de la Razón: un mapa celestial con reloj, realizado para la “Kunstkammer” de Rudolf II, 1579- Y un gragado de Alphonse Mucha, mostrando a Rudolf en el observatorio que contruyó para Tycho Brahe, en Benátky nad Jizerou.

 

 

Biblia de 1440 de Jan de Šelmberk, en exposición en la biblioteca del Monasterio de Strahov.

Biblia de 1440 de Jan de Šelmberk, en exposición en la biblioteca del Monasterio de Strahov.

 

CREATIVIDAD . La veneración bohemia hacia artes y ciencias seguirá mas allá de dinastías y reyes, a través de sus músicos, poetas, escritores, grabadores, pintores y también gente de creatividad técnica. Hay cosas mas conocidas y menos, sin duda best sellers y símbolos checos lo son ya en el siglo XIX y XX  Franz Kafka ( profeta del siglo XX) o Bedřich Smetana, Antonín Dvořák con su fabulosa  sinfonía “Del Nuevo Mundo”, Alphonse Mucha con sus diseños Art Nouveau y más. Entre la nieve invernal en el reloj astronómico y las neblinas a orillas del río, como un fantasma sobre sus puentes, Franz Kafka elucubra sus cuentos y novelas. Toda su vida quiso irse de su lugar de nacimiento, Praga, pero dijo: “Praga no nos deja ir… Deberíamos prender fuego en dos lugares, Vysehrad y el Castillo de Praga, y entonces podría ser posible que pudiéramos escapar. ” Como con su padre, amor y rechazo con su ciudad le dieron un entorno para imaginar sus pesadillas escritas como EL Proceso o la  Metamorfosis. Sí, no niego que un atelier en un altillo de Praga debería de ser una maravilla para cualquier artista de todo pelaje y disciplina, de la danza al telar, de la tinta a la escultura. Una de las bendiciones de Praga fue haber pasado 2 guerras mundiales y salir intacta, con esas cúpulas de Siglo XIX en casi cada esquina de los barrios mas antiguos y céntricos. Uno de los lugares que nos permite percibir ese lugar del saber y las Artes que fue Praga en otras épocas, es la visita a al Monesterio Strahov (en checo, Strahovský klášter), abadía que fue un centro de la cultura, y como tal sufrió las desgracias de su tiempo: destrucción y quema durante las guerras husitas, saqueo y destrozos por las tropas suecas en la guerra de los 30 años, y finalmente bombardeo por las tropas francesas unos siglos despues. El salón Filosófico y el Teológico que fueron restaurados, nos da una vaga idea de lo deben haber sido estos centros de estudios, de copia de libros, de refugio para científicos y estudiosos. Por fortuna, las guerras mas destructivas del siglo XX esquivaron a la bella Praga. Una Ciudad de cafés, de cervecerías, de lugares para discutir de política, de arte, de filosofía. Sin dudas recuerda la gloria de la Ciudad Luz, pero nuevamente, sin los aires de superioridad intelectual, de locura y bohemia. Porque si la bohemia tiene una capital formal y semántica, es Praga.

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Salones Teológico y Filosófico en el Monasterio Strahov.

 

Mercados y mercadillos. Sin dudas sentarse en un bar o restaurante y pedir lo que nos apetece por precios módicos o probar de las comidas locales ( y si estamos hablando de comida checa, su sintaxis desconoce y aún rechaza vocablos ajenos como gluten, grasas saturadas, buen colesterol, y demás conceptos de moda). Hay comida tradicional o moderna, asiática o de montaña,y básicamente rica o desabrida. Las guarniciones de carbohidratos no solo son la patata y el arroz, sino “pan viejo”, que se hornea con los jugos de algún animal cocinado previamente en ese recipiente. ¿Sano? Me tiene sin cuidado como a los checos, es simplemente exquisito. La comida tradicional tiene gran aprecio por el cerdo, así como carne de caza, y cuando pedí faisán me advirtieron que tenga cuidado con los dientes, que puedo encontrarme un perdigón masticando. Perdices o jabalíes, ciervos o patos salvajes son tradición desde los tiempos que había que hacer lo posible para variar la dieta y agregar proteínas a las frutas, verduras y legumbres. Al no tener la moneda europea sino la corona checa, comer es muy barato, como todo. Muchas ex-fábricas de cerveza por cientos de años son bares, pubs o restaurantes con comida típica y cervezas de la casa. Mi favorito ya de varias temporadas es ” U Medvídků” cuya historia data desde 1466. Y hay muchos lugares así, excelentes, serviciales, con tradiciones .Pero cuando uno no tiene problema en cocinar a gusto, y es gusto también recorrer mercados, pues Praga es magnífica. Hay hoy decenas de mercados ecológicos, al aire libre, techados, de agricultores, etc. El sábado fuimos al mercado semanal de granjeros Náplavka, a la orilla del río, con enjambres de locales y turistas, entre panes y mieles, quesos y salames, café o sopas, makarel a las brasas o comida típica.

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Mercado de granjeros en Náplavka

Historia de la  CERVEZA CHECA.   Con el mayor respeto a lo culinario, la cerveza merece un momento de atención, y largo, de esos como cuando se trata asuntos serios y el apuro queda afuera. No es asunto docto, pero una de las tradiciones y aportes universales bien al estilo checo. No hacen mucho ruido ni bandera, pero son el pueblo más tomador de cerveza de Europa, con perdón de rusos, británicos y belgas. ¡Una botella de cerveza por cada hombre, mujer y niño cada día! Y eso no ha cambiado desde hace más de 100 años. Relatos dicen quela cerveza nacional empieza en 993 en el monasterio de Břevnov. En esa época, solo monasterios tenían derecho elaborar cerveza. En 1250 se terminó la restricción y comenzaron las tradicionales mini-destilerías familiares, que continúan hasta hoy. Las primeras ciudades que tenían el derecho de elaborar cerveza después del fin de la interdicción fueron Ceske Budejovice (1265), Plzen (1290) y Svitavy (1256). Y luego, todo borrachín emprendedor. “Stare pivo” o cerveza vieja utilizaba levaduras de fermentación por abajo. Esas cervezas fueron elaboradas en temperaturas bajas durante largo tiempo. De esa técnica resultan las primeras cervezas rubias, pero turbias. Al parecer cruzaron la frontera con Bavaria en el siglo XV -con fortuna , porque las guerras que asolaron Bohemia destruyeron destilerías y tradiciones . La cervecería Brevnov fue destruida en 1420 y reconstruida solo 300 años después para dar un ejemplo. A pesar de esta destrucción, la tradición de elaboración checa continuóutilizando la técnica de fermentación por arriba principalmente recomendada por cervezas de trigo, y cerveza blanca. En el siglo XIX los alemanes introducen nuevas tecnologías y maquinarias de cervecería pero nuevamente los checos hacen un twist: 1842, en Pilsen, una cervecería desarrolló una nueva técnica que seca la malta con calor indirecto, resultando una cerveza más dorada que las cervezas alemanes. A Plzen le siguieron innovaciones en otras zonas, inventando estilos que se harían universales, como Budweisser, Pilsener,Weiss bier, bock, porter, stout y otras marcas increíbles. La exportación lleva la cerveza checa a EE.UU., Australia y todo el planeta. Con la aparición de comunismo en 1948, muchas cervecerías tenían que cerrar, reduciendo el número de productores. Los supervivientes producían dos tipos de cerveza rubia: pálida y oscura. Durante 40 años, tenían que producir este tipo de cerveza. Una de las ventajas de este periodo fue la incapacidad de renovar las cervecerías, resultando en la preservación de las técnicas tradicionales que estaban desapareciendo en otras partes de Europa. Con el regreso del capitalismo, más y más pequeños bares abrían. Estas mini-cervecerías experimentaron nuevas técnicas de elaboración y sabores. Con más de 250 cervecerías, la Republica Checa mantiene su larga tradición cervecera. Los muchos obstáculos no impidieron el país de producir las mejoras cervezas del mundo y reforzar su dominación de consumición de cerveza por habitante. Nuevamente la perseverancia, inteligencia creativa y empeño bohemio.

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Pivo !!! La majestuosa CERVEZA checa.

Bohemia tiene su nombre en el panteón de los artesanos con tradiciones centenarias en vidrio y cerámica. Hoy es mas famoso el cristal de Bohemia que sus porcelanas, pero ambas tienen raíces medievales en el  “vidrio del bosque” o    waldglas (del 1000 al 1700, utilizando cenizas de madera y arena como materia prima, y preparado en fábricas denominadas casas de vidrio en las zonas boscosas ). Se caracteriza por vidrios de colores verdosos-amarillentos, el invento del “fritado”,y este tipo de vidrio era utilizado para fabricar cuencos de uso cotidiano y luego en mayor medida para producir vidrios coloreados para  vitrales de iglesias. Muchos rivales de la industria vidriera de Europa intentaron copiar los vivos reflejos opalinos del cristal de bohemia sin éxito,o la suma transparencia del vidrio imitando cristal de roca, y en el grabado o tallado profundo y perfecto de copas y jarras. Nuevamente la mente práctica, creativa, conectada con procesos y materiales. Mucho hay para disfrutar de esos oficios de horno, la cerámica y el vidrio, que nacieron seguramente en los bosques de Lusetia, por la cantidad de combustible de horneadas ( leña) y muchas vetas de cuarzo. Pero son cosas notables mas para los iniciados en horneadas que para el gran público. Para no aburrir no entraré en detalles respecto a la porcelana, solo que es la horneada de mayor temperatura, que tiene un “secreto técnico” que desaparece luego de casi 1300 grados, y que por ello son contados los productores de porcelana en el mundo hasta hoy. Excelencia y tradiciones.

Antiguos hornos en forma de panales de abeja, y “Roemer Waldglas”, siglo XVII

El espíritu libertario no abandonó jamás al pueblo bohemio, checoeslovaco, o checo, según eras distintas. Durante la ocupación nazi, El acto más famoso y legendario de la resistencia checa fue el asesinato del maldito Reinhard Heydrich el 27 de mayo de 1942 por dos soldados checoslovacos .La desaparición de la Resistencia Checa fue resultado de la represión por el asesinato  del Reichsprotektor de Bohemia y Moravia, amigo del Fuhrer y arquitecto del Holocausto , en el otoño de 1941.

Heydrich y la aldea de Lídice tras ser arrasada como represalia.

 

Reinhard Heydrich fue segundo jerarquía después de Heinrich Himmler en la organización nazi de las SS. Apodado “The Blond Beast” por los nazis y “Hangman Heydrich” por otros, Heydrich tenía avaricia insaciable por el poder y era un manipulador frío y calculador sin compasión humana, siendo el principal planificador del programa “Solución Final” del problema judío. Heydrich fue atacado en Praga en 1942 por un comando checo que había recibido entrenamiento especial de los británicos y que había sido enviado a Praga  para asesinar al Reichsprotektor. Heydrich murió y la inteligencia nazi vinculó falsamente a los miembros del comando con los pueblos de Lídice y Ležáky. Como venganza por el asesinato de Heydrich, Lídice fue completamente arrasada hasta los cimientos; todos los hombres y adolescentes de más de 16 años fueron ejecutados, y los habitantes restantes (mujeres y niños) fueron deportados y luego asesinados encampos de concentración nazis. Luego del terror nazi, le seguiría el comunista. Aún en la memoria de una generación con vida, el año 1968 es sinónomo del mayo francés, rebelión de los jóvenes, pero mayor aún de La Primavera de Praga, “Pražské jaro”, pero donde jóvenes se batían no contra la policía sino contra los tanques soviéticos. De enero a agosto de 1968, la entonces República Socialista Checoeslovaka, decretó y exigió democratización y cambios, Alexander Dubček tomó el poder y probó su “socialismo con rostro humano”, y terminó con la invasión soviética , represión y mano dura. Decenas de muertos, cientos de heridos, una fuga de 300.000 personas, y 3 estudiantes que se prenderán fuego a lo bonzo como protesta, Jan Palach y 2 seguidores.  

Tanques soviéticos en la ciudad vieja de Praga.(Srpen68)Horici_barikady_a_tanky -Barricadas y tanques soviéticos ardiendo.

Tanques soviéticos después de sofocar la rebelión, y ardiendo antes entre barricadas: Praga de 1968 (“Srpen 68”, LA PRIMAVERA).

 

EL CAPÍTULO JUDÍO.   Praga es incompleta sin su rica herencia judía. Una interacción y convivencia desde tiempos remotos. Aún en el plan de todo mapa o plan turístico es inevitable esta parada, tan ineludible como la cerveza o el río. La leyenda pagana cuenta como la reina Libuše tiene una visión y certeza que llegará al reino un pueblo perseguido y que su presencia reportará grandes beneficios al reino. Esta profecía es transmitida a sus hijos y nietos, y su nieto el príncipe Borivoj -que al fin convertirá el Gran Imperio de Bohemia al cristianismo- será el que recibirá a los judíos expulsados de Polonia. En 1292 el rey Otakar II publicó el Statuta Judaeorum,  privilegio que otorgó un estatus de autonomía administrativa a la comunidad judía dentro del Reino Bohemio. Los judíos tuvieron una importante presencia y relevancia en esta parte de Europa, en la vida social, económica, política, científica y artística checa, desde sus comienzos hasta el Imperio Austrohúngaro, la posterior Checoeslovaquia y hasta la destrucción de las comunidades de Bohemia, Moravia y Silesia en campos nazis. En forma milagrosa ha sobrevivido el cementerio judío de Praga y varias de sus sinagogas mas antiguas, han sobrevivido a nazis y comunistas. De hecho los comunistas derrumbaron mas sinagogas que sus predecesores alemanes (con excusas ridículas) así como confiscaron propiedades judías. Aún así es posible llegar a unas calles del famoso Reloj Astrológico y la plaza del municipio, hacer “el circuito judío”. La historia increíble de la “Nueva-Vieja” Sinagoga fundada sobre restos de otra mas antigua de tiempos romanos;  la sinagoga Maiselova a nombre del gran benefactor y filántropo Maislov, la Española convertida en museo, La sinagoga Stara Nova, la sinagoga Zidovská Visoka y la Pinkasova, todas a un par de callejas de distancia, dentro de lo fuera el barrio judío Josefov, convertido en gheto en la era nazi (Josefstadt).

Monumento a los “Niños de Winston” en la estación central de trenes de Praga, valija de una niña berlinesa enviada al KZ de Terezín, y Franz Kafka, profeta de las barbaridades que asolarán su Europa.

 

Uno de los primeras deciciones del Reichsprotektor Heydrich fue la de fundar un campo de concentración en territorio checo, Theresienstadt ( Terezín) para exterminio de la población checa judía. Hoy sobrevive una pequeña comunidad, y junto a la magnitud de la catástrofe, surgieron seres como Nicholas Winton que rescató de su bolsillo 669 niños judíos, llevándolos desde Praga hasta Londres. Otro de los más famosos judíos de Praga fue el rabino Judah Loew (siglo XVI) quien fue conocido como el “Maharal de Praga” y por haber creado el mito del Golem, quien supuestamente habitaba en la sinagoga Vieja-Nueva y protegía a la comunidad. No es difícil recorrer la ciudad entre los bancos de neblina nocturnos e imaginar a Franz Kafka retornando atormentado a su casucha en el “Barrio Dorado” medieval, o al Maharal Yehudá ben Betzalel explicar Cábala y Talmud a su Golem, en las noches de lluvia furiosa, o a David Gans, erudito del Renacimiento, llevar sus mapas y planos al rey Rudolf II en medio de la sucia nieve de las escalinatas al palacio de Praga. Los nombres de los miles de asesinados de la judería de Bohemia y Moravia están escritos a mano y por orden alfabético en las paredes de la sinagoga Staranová, y de ella se entra a un paseo atemporal por el cementerio judío de Praga: lápidas desordenadas de piedra se alinean inclinadas y torcidas, como si la tierra tuviera vida propia. La tumba más antigua, la del Rav Avigdor Kara, data de antes de 1439… Cientos de años están allí, seres que fueron poderosos y humildes, famosos y anónimos, bajo los robles y entre caminos angostos. Testigos de guerras y masacres, de gloria y esplendor, de asesinatos y exilios. De judíos como de checos: hay tantos paralelismos en su ingenio creativo, en su terquedad de pretender libertad para pensar y creer distinto, en vivir y morir con dignidad que esclavos. Pasear por las lápidas casi ilegibles ha sido una experiencia especial, difícil de describir: es como si unos granos de eternidad hubieran caído en esa parcela de tierra, desde los misterios del Universo, hasta ese rincón de Praga, la de las cúpulas, la de bellas casas y antiguos misterios.

800px-Praha_Jewish_Cemetery_León de Judá en una tumba judíaAntiguo cementerio judío de Praga._in_Josefov,_Praguecementerio judio Praga

El León de Judea en el cementerio judío de Praga.

 

No diré que todo es paradisíaco y maravilloso. Conozco gente que me han dicho que se impresionaron de los checos como antipáticos. Sé a qué se refieren, ya que la invasión de turistas trae consigo no poca impaciencia con malas conductas ajenas, y de por sí el checo no tiene la actitud servicial y sin columna vertebral que caracteriza a buena parte de la industria turística planetaria. También a mí me tocó esperar no poco en un café casi vacío para recibir el menú, hasta que entendí que el responsable estaba mas ocupado en ordenar sus vitrinas que dar servicio, por lo que me fuí a buscar un lugar que les interese ofrecer algo a cambio de mi dinero. O un joven “chofer” de una barca que cruza el Vltava conectando islas y orillas, que decidió que si no se sabe leer o hablar checo- pues él no sabe otro idioma- es problema tuyo ir a dónde no deseas. Puedo imaginar esta ciudad bajo la carestía, la opresión y el abandono en tiempos comunistas, no muy lejanos. Generaciones tras generaciones han conseguido mantener vivas las tradiciones, la lengua, la cultura, la individualidad entre un crisol de pueblos y razas. Y en esa perspectiva, pueden hoy celebrar mejores tiempos y un aire mas puro.

Estaciones de la saga bohemia: Jan Hus en la hoguera, Jozef Gabčík, uno de los comandos que mató a Heyndrich, monumento recordatorio de los estudiantes Palach y Zajic, que se inmolaron frente a las tropas soviéticas. Y la juventud checa hoy, recibiendo la noche del viernes con cerveza y amigos a orillas del Vltava. Una libertad que se pagó cara, en cada generación.

 

El tranvía trepa por las empedradas callejas. Es fácil reconocer turistas de locales. Un poco de ese mosaico se refleja en sus rostros, en sus memorias. EL cansancio de una jornada de trabajo, la cotidiana satisfacción de ser libres, de poder discernir, de discutir y burlar lo que no sea. De ver a sus hijos crecer con derechos y dignidad, con todo lo malo y lo excelente de las democracias modernas. Callados, moderados, analíticos. Hijos de sus tradiciones nobles, del placer de la estética, del libre albedrío, de no soltar los gatos por las calles. La noche oculta rostros, pero la ciudad está llena de vida, de luces, de un flujo vital, como las aguas del Vltava vecino. Bajo del tranvía en la noche fresca de verano. Me siento con la protección de los perseguidos en las ciudades francas, con el placer del bienestar del alma, tanto como de la salud física. Terruño de milagro y ciencia, de una historia que venera las libertades y honra la Vida. Que no lo altera ni un grupo de borrachos adolecentes turistas, no: aquí hay aire para todos. Que maravilla, Praga.

 

 

Cada calleja, rincón y esquina, esconde maravillas. De los cielos al suelo, Praga se descubre paso a paso, observando y palpando.

Fiesta de los sentidos: “skyline” de Praga, y su famoso Teatro Negro, otro fruto del ingenio checo.

 

 

Ricardo Lapin © 2017- Todos los derechos reservados.

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La Saga Lapín, una dinastía: El “loco” Saúl

Recibí la noticia hace una semana y media, en medio del trabajo matutino. Llamada de Daniel, el primo de Francia…algo no rutinario.Allí me comunicó que su padre Saúl falleció la noche anterior. Cenó como de costumbre, se fue a dormir, y ya no se levantó. Sin dolor, hospitales ni agonía. Simplemente se subió al tren de los sueños, para ya no bajar. Como mi padre, y como su padre. Generaciones de esa genética de los jázaros, guerreros caucásicos convertidos al judaísmo por elección, sin saber que desgracias futuras elegirían con ello. Hasta entonces, tan solo detuvieron a las huestes del Genghis Khan hacia el oeste y las musulmanas luego hacia el norte. Pueblo de dura cerviz, y al que los hermanos Lapín (en su origen ruso Lapin) heredaron los ojos claros y el pelo negro y espeso. Y algunas cosas mas, pero volviendo a Saúl, mi tío Saúl  de Francia, simplemente se fue a dormir y con él desaparecía el último de los hermanos, con sus 94 intensos años.

France, 2.8.2015

Fanny y Saúl en Sartrouville, Francia.

El cómo este personaje porteño fué a parar a una aldea de los suburbios de París, es sin duda una interesante historia, con sus casualidades y causalidades de lugar y tiempo. Saúl fue uno de los hermanos mayores en la cadena de 9 hermanos Lapin, hijos de Israel y Bunia. Ambos padres, iniciadores de esta tribu, fueron originarios de la aldea/ ciudad de Retzitza, en la actual Belarús, entonces el imperio del Zar de todas las Rusias. El abuelo Israel era un personaje tranquilo, como el buey que come hierba: hasta que se consigue sacarlo de su calma, y entonces a trepar al árbol más cercano antes que su furia alcance a la gente cercana. Otra circunstancia que hay que destacar es que esas enormes proles de hijos, si bien enfermedades y guerras achicaban, pasaban a trabajar desde temprana edad. Si se le suma que los padres no solo no tenían un alto nivel educativo, sino que los castigos físicos y los golpes eran algo común en esos tiempos y en esos lares, era común relaciones conflictivas entre padres e hijos. Así pues Israel odiaba a su padre, por los castigos ante la mas mínima señal de insubordinación, opinión propia o falta de respeto a la autoridad paterna. Por ello se casó joven para huir de su casa paterna, pero el destino tenía otros planes para él: la primera guerra mundial. Recibiendo la vida de regalo una y otra vez, cayó prisionero de los húngaros y enviado a minas de carbón en condiciones infrahumanas. Para su fortuna los alemanes enviaron a  Vladimir Ilich Ulianov, conocido con el seudónimo Lenin, a iniciar la rebelión obrera que derrocaría a los zares,y así, terminó el estado de guerra entre Alemania y Rusia, y todos los prisioneros de guerra volvieron a sus hogares. También Israel volvió con Bunia y su hija Berta, pero no por mucho tiempo. Estalló la guerra civil entre menchevique sy bolcheviques, y nuevamente Israel fué alistado y volvió a combatir. Enviado por méritos en combate a la primera camada de la flamante escuela de oficiales del Ejército Rojo de Frunze, planifica su fuga, harto de guerras, de la república de los Soviets. Roba una locomotora una noche, junto con su mujer, su hija y el hermano menor de Bunia, Elías, ante los ruegos de la familia. Cruzan Europa como refugiados y en Francia toman un barco para huir a América. Sin ideologías, el primero es a Sudamérica y así llegan a Argentina. Allí nacerán Benjamín y José, Saúl y Víctor, y los hijos menores de la cadena: Fanny, Natalio y los mellizos Enrique y Bernardo.

Aguirre 940

Todos los hermanos en el taller de Israel Lapin, Aguirre 940. Saúl es el único ausente.

Este largo prefacio es importante para entender a Saul, o mejor, la relación de Saúl con su padre. Si Israel tomó la distancia de un océano y dos mares de distancia de su padre, aquí aparecen las maravillas de la genética: Saúl  es un calco de su abuelo desconocido. Es decir que si todos con sus diabluras y cosas de chicos recibían una paliza, cachetazo o castigo, Saúl recibía el doble, sin que nadie en esa casa y en esos años entendiera la causa de la saña de Israel para con Saúl. Por otro lado, Saúl era un alma inquieta y navegante, y aún crecido en una casa pobre y obrera, se las arreglará para visitar el mundo, ese mundo de la década de los años 50 del siglo pasado. Así conocerá en un viaje México, EE.UU y Canadá, y en otro Uruguay y Brasil. Llegará voluntario al kibutz Ein Hashloshá en Israel y participará en la Guerra de 1956 de la conquista de Gaza. (De todos los hermanos, Saúl fué el único que recibió gradación de cabo en el servicio militar, y no por sus lindos ojos. Los judíos entraban conscriptos y salían conscriptos, como soldados rasos). En cada viaje consigue también hacer algo para complicarse con las autoridades locales, y así conocer calabozos desde Canadá a Brasil, sin contar las infinitas veces que el senador Alfredo Palacios vino a sacarlo de alguna comisaría porteña por cortar los cables de los tranvías tras una manifestación, o tirar una bolsa con bolitas de vidrio ante una carga de la policía montada contra una manifestación socialista ( para las generaciones que no viveron manifestaciones: 1)los tranvías ocupaban el centro de la calle, haciendo que la policía tuviera que perseguirlos por las veredas con transeúntes, teniendo mas tiempo para escapar. 2) Las patas de los caballos precisan suelo firme ya que no tienen una superficie lisa; una alfombra de bolitas de vidrio hace caer estripitósamente al caballo en carrera, rompiendo el pie del jinete por el peso. 3) Todos los hermanos Lapin eran miembros y activistas socialistas, por lo que cada tanto uno caía preso por “intererferir el orden público”. El senador socialista A. Palacios era el único socialista a quien la policía respetaba por ser criollo, y era el quien los sacaba de las comisarías. De estar cada tantas semanas devolviéndole a Israel y Bunia alguno de sus hijos presos, Palacios aprendió a tomar té con “azúcar candle” a la usanza rusa, y jugar al dominó con Israel. Fanny contaba que de niña Palacios la sentaba upa en sus rodillas y le contaba historias de viejos sindicalistas europeos. Una vez Fanny le pide que le cuente historias de “esos héroes europeos”, a lo que Palacios le contesta “¿vos querés historias de héroes europeos?  Preguntale a tu padre, ¡¡ él es un héroe!!”

Bunia Gerchicoff de Lapin, e Israel Lapin en el patio de Aguirre.

Hasta aquí algunos hechos de la juventud de Saúl en Argentina y viajante por el mundo, antes de conocer a su futura esposa francesa, de visita familiar en Argentina, y terminar llendo a vivir con ella y su hijo a Francia. Digo hechos, porque gran parte de la vida y aventuras de Saúl están marcadas por la leyenda, la interpretación, y el delirio. Muchas de sus aventuras y desventuras de juventud son absolutamente surrealistas, contra toda lógica y sentido común, por lo que entre los hermanos primero y los amigos y vecinos  de su edad, pasó a recibir el bien ganado título de “el Loco Saúl”. Y en esta etapa intensa está aún lejano su sentar cabeza, levantar familia y tomar distancia de todos. Como sucederá mas adelante en Francia, las opiniones de los que lo conocían iban desde los que lo apreciaban y aceptaban con sus locuras, a los que no lo podían ver y no le perdonaban sus locuras. Sin medias tintas.

LA LAVANDERÍA “SARITA” – Saúl aprendió, como todos los hermanos mayores, el oficio maldito de sastre, retenido en casa ante sus malas notas en el colegio y los planes de Israel de tener hijos asistentes y obreros en su taller. En cuanto pudo, se organizó con su hermano José para independizarse económicamente del padre y de facto de las máquinas de coser. Así ambos hermanos fundaron la lavandería “Sarita”, en homenaje a la hija de Berta y sobrina mayor de todos los hermanos. Ella recuerda las boletas de recibos impresos con su nombre, y algunas imágenes más de ese proyecto. Abrieron lavandería  y comenzaron a trabajar con los vecinos. En esos días, los muchos conventillos de Buenos Aires – y de Villa Crespo en particular- tenían 2 piletones profundos: uno con una “tabla” construída dentro para frotar y fregar con jabón, la otra para el agua limpia y enjuague. El problema es que los conventillos tenían 2 piletones así para los 6 ó 7 departamentos o familias, por lo que había en esos días el “día de lavar ropa”, donde las familias se turnaban en el uso de las piletas y el tendedero para colgar a secar la ropa. Si a una familia le tocaba su turno en día de lluvia…se juntaba ropa de 2 semanas para el turno próximo. Por ello las lavanderías daban servivio a las familias numerosas que preferían pagar y ahorrar ese tiempo y trabajo. Para recoger la ropa del vecindario, José construyó una bicicleta con un enorme cajón en su frente, con una rueda de cada lado. Sus habilidades manuales y de ingeniería no calcularon que las ruedas debían tener la posibilidad de girar para doblar en las esquinas, y así, un día en plena bajada y cargado de ropa, el “triciclo” intentó infructuosamente doblar con su maniubro , pero continuó derecho  hasta incrustarse en un árbol, y dejar sábanas y calzones de los vecinos flameando al viento entre las ramas. Pero la efímera empresa quebró cuando finalmente hubo un error serio. La ropa se lavaba en enormes palanganas y ollas industriales con detergentes poderosos. José puso una tanda de ropa en agua, agregó detergentes, y revolvió un rato. Se fué y al rato llegó Saúl, que al ver la ropa recién recogida en agua, le agregó detergentes y revolvió con el palo. Cuando llegaron para fregar y enjuagar la ropa “en ablande” con los detergentes, la ropa había desaparecido. Metieron la mano en la alta concentración de químicos con agua y no dieron crédito a lo que pasaba: la ropa se había desintegrado atacada por los detergentes concentrados. El vecindario los buscó con palos y mucha indignación, ellos se escondieron durante semanas,  y al fin Israel tuvo que pagar el daño de sus hijos.

Saul -Raoul

LAS AVENTURAS DEL TROTAMUNDOS LAPÍN- Habiendo ahorrado algo de dinero, Saúl decidió ir en pos de su sueño: visitar lugares remotos. Para abaratar gastos de estadía calculó contactar a los primos de su padre en EE.UU. y así abrir posibilidades. Se mandó para México, y al cabo de unos días notó que mucho mexicano se sentaba bajo su enorme sombrero mariachi a pedir limosna. Cuando su dinero estaba próximo a terminarse compró un sombrero y se dedicó a sentarse a pedir monedas o una tortilla en los horarios de calor. No era para enriquecerse, pero sacaba su comida diaria. Cuando decidió que agotó la capacidad de conocer México, cruzó una noche con los ilegales a EE.UU. Pudo contactarse con la familia, ya viejos residentes de varias décadas, pero nada sabemos de esos encuentros. El tema es que aprendida la táctica de cómo y cuándo los ilegales sortean guardias fronterizas, Saúl cruzó a Canadá. Allí lo atraparon las autoridades y al pedir documentación entendieron que era inmigrante ilegal. “¿De dónde vino?” le preguntaron. “¿Cual es el problema?, de EE.UU,por supuesto”. Así fue deportado a EE.UU, y también allí las autoridades migratorias vieron que no tenía un centavo fuera del pasaporte argentino con entrada en México. Le avisaron que estaría preso hasta el juicio a menos que alguien pague fianza, y él dió los datos de los primos del padre. Estos pagaron la fianza y ese fue el fin de la relación con los parientes del Norte. LLevado ante el juez éste le pregunta: “¿cuánto tiempo precisa para organizar sus cosas y abandonar los EE.UU? Con total seriedad y como buen judío, Saúl le responde con otra pregunta” ¿ Cuánto tiempo tengo a pie hasta la frontera con México?”. El juez descubrió ahora la mirada divertida de Saúl, pegando con furia el martillo decretó devolverlo al calabozo y deportarlo en el primer barco de bandera argentina que zarpe de Nueva York. Así regresó pelando papas en un viejo carguero, de su aventura por tierras lejanas. Pero la insoportable levedad de las fronteras entre naciones le había sido revelada, y si las focas del norte son algo rigurosos, pues es claro que las naciones del sur, entre alcohol y siesta, debería ser un juego pasar de un país a otro. Nada mas lejos de la verdad: las naciones latinoamericanas tienen viejas guerras no olvidadas, y cada gobierno y guardianes beneficios del contrabando, lo que exije mucho control, no sea cosa que haya competencia al contrabando. Así Saúl tuvo otra corta aventura, muy corta, ya que de Brasil alcanzó sólo a pisar calabozos. Repatriado a Uruguay ( no había entrado por allí sino por Argentina, pero no iba perder la oportunidad de visitar a su hermano Víctor, exilado de la policía política de Perón) estuvo en el calabozo en Salto, a la espera de que sus mensajes a su hermano llegaran a destino. Víctor se contactó con otros exilados socialistas con relaciones políticas poderosas en Argentina y le arreglaron un abogado a Saúl, que ya libre se dedicó a conocer Colonia y Montevideo. Su status: perseguido, socialista, ilegal y atorrante. Víctor le pidió que si no pensaba hacer algo útil o trabajar que se volviera a Argentina porque otra vez no pediría favores por sus delirios de conocer mundo ( Víctor ya había trabajado para su subsistencia como estibador, peón, librero, camionero y taximetrero en Montevideo).

1979 Maison Laffite

Agosto de 1979, primera visita a Francia. Paseando en Chatteau Laffite.

Pero su mayor aventura fue viajar a Oriente Medio. Saúl creció en una casa judía y con la realidad y las generaciones jóvenes socialista, obrera y combativa. Así se enteró por amigos y vecinos sionistas que se podía ir a trabajar como voluntario a un kibutz en Israel, y se era judío y se iba por mucho tiempo le pagaban el pasaje. Llegó al kibutz Ein Hashlosha en el desierto del Neguev. Corría el año 1956, y las aventuras desopilantes de Saúl en el kibutz cruzaron el Mediterráneo y el Atlántico, y llegaron a la casa Lapin en Aguirre 940 de Buenos Aires.  La mayoría de los miembros latinoamericanos del kibutz lo comenzaron a llamar también “el Loco Saúl”. Es un poco difícil separar leyenda de realidad, ya muchos de los que lo conocían en Bs. As. se dedicaban a exagerar, y es que sus historias eran increíbles. La más ruidosa es que trabajando en una fábrica del kibutz le explicaron su trabajo con una máquina y le dieron un turno nocturno. Hay versiones que dicen que era una fábrica de baldosas, otras de piezas de cerámica. Como no sea Saúl movió palancas o apretó botones y la línea de producción, en lugar de avanzar, comenzó a dar marcha atrás hacia la máquina anterior, quebrando toneladas de productos hasta el cambio de turno y ver la magnitud del desastre. Otra vez, una carta de Saúl para la familia en Argentina retornó  desde Japón al kibutz con sellos de “domicilio no encontrado”. Los miembros del kibutz trataron de leer debajo de matasellos y escritos en japonés que escribió Saúl para que la carta fuera enviada a Japón en lugar de Argentina. EN una oportunidad se tomó un fin de semana para visitar Jerusalén, entonces ciudad dividida, y por ello le fieron un fusil con cargador como era la norma, advirtiéndole que tenga cuidado con los francotiradores jordanos. Paseando y fumando  durante el viernes por barrios y casas que le hacían imaginar la vida de sus ancestros en Europa del este, de pronto siente un piedrazo pasar a su lado. Alerta por los jordanos se esconde tras una puerta mientras un segundo piedrazo cae a su lado y él carga el fusil y abre el seguro. De pronto apunta y descubre un adolescente ortodoxo, piedra en mano, en un balcón vecino: los 2 se sorprendieron mutuamente. Pero a Saúl, preparado para enfrentar a la Legión árabe, la vista de su “enemigo” real lo enfurció aún mas, y apuntando a las ventanas del balcón comenzó a disparar destrozando ventana por ventana. El chaval espantado se escondió en su casa a los gritos de “¡¡ Mishiguene ( loco en idisch)!!”, mientras Saúl vaciaba el cargador sobre los ventanales de la casa. Vió al chico asomando por una ventana con rejas de la planta baja gritándole en idisch que pare de disparar, pero Saúl, ya sin balas fue a la carrera y rompió la ventana a culatazos mientras  gritaba en idisch y español “¡te voy a matar desgraciado, a mí me tirás piedras, te voy a reventar!!” y por la ventana rota comenzó a prender fósforos y tirarlos encendidos adentro de la casa. Fueron instantes y ya estaban allí los carros de combate de la policía de frontera, de la unidad antiterrorista de la policía de Jerusalén y una patrulla de paracaidistas que vino a la carrera desde varias calles de distancia. Todos escucharon la balacera y encontraron a Saúl en medio de la calle, con sus ropas de kibutznik y su fusil en medio de un barrio ultraortodoxo cercano a la parte jordana. “Me atacaron!” les dijo a los soldados. “De ahí” les dijo señalando el balcón con las ventanas destrozadas. Y a continuación “¿Alguien tiene fuego? Se me acabaron los fósforos.” Le tomaron declaración en la estación de policía, pero los jordanos escucharon los tiros y se corrió la voz en la ciudad vieja que habían tiroteado árabes del lado israelí, y empezaron disturbios. La policía israelí lo despachó porque entró en estado de emergencia, que duró todo el fin de semana.

1979 - Palacio de Versailles (3)

Paseo por los jardines de Versailles, 1979.

Ya en Israel me encontré en el colegio internado con el padre de un compañero de estudios que al oír mi apellido me dice “¿Lo conocés a Saúl Lapín?”  y preparado para cualquier reacción digo “Sí, es mi tío”. Se agarró la panza de las carcajadas y me dice “No sabés que personaje tu tío, estuvimos de voluntarios de MAJAL juntos en el kibutz, y para mi suerte yo y él recibimos un cuarto en una cabaña de madera. Hacía un frío espantoso y teníamos solo un par de mantas muy finas. Se empezaba a trabajar temprano, pero tu tío daba vueltas por la pieza, ya bien tarde, pasada la medianoche.”Che Saúl, ¿qué hacés?, acostáte, hay que madrugar” le digo, y el me grita “Shhh, calláte, estoy pensando…”. Una noche se despierta y lo vé quemando ramas y papel de diario en una lata en la pieza. “Que hacés Saúl, nos vas a ahogar con el humo…!!” ” Calláte y dejáme prender la estufa que fabriqué… cuando la lata se caliente chau frío !”  Se quedó dormido, y ya cercano al amanecer se despertó de los gritos “¡¡Fuego, incendio!!” La barraca entera ardía, y alcanzaron a salir con el “culo lleno de humo”. Terminamos el invierno en una carpa, se quemaron los pasaportes, la ropa…no sabés que desastre…Ja,ja,ja…un fenómeno tu tío. Las que pasé con él… ni en las películas existen cosas así…”.

En pleno 1956 estalló otras de las crisis entre Israel y Nasser, líder de Egipto y los nacionalistas árabes, esta vez cerrando el estrecho de Tirán en el Sinaí a barcos, y esto generó la ira de ingleses y franceses, y una oportunidad de dar un golpe a Nasser con ayuda militar extranjera. Se movilizaron a los reservistas, y como Saúl, además de cabo en el ejército argentino, pasó instrucción militar básica israelí para poder hacer guardias en el kibutz, y fué enlistado para la operación israelí de la conquista de la ciudad de Gaza. Hace unos años, hablando con él en París me dijo que él entró a la ciudad de Gaza con su semioruga, y justamente unos periodistas americanos filmaban el evento. Saúl asegura que en Aguirre, la familia le dijo que lo vieron por televisión saludando a las cámaras desde la guerra lejana. Otras versiones inventan que se mandó alguna trastada y le dieron de baja del ejército “con una medalla en el trasero”, versión de su hermana Fanny, y seguramente fantasiosa, ya que en Israel de los años 60 eran mas que respetuosos con el ejército, grados y condecoraciones. De todos modos otras versiones dicen que luego de algunos desastres en otros lugares de trabajo del kibutz, éste decidió pagarle el pasaje de vuelta aunque no cumplió los 2 años del programa, y en esos casos, los pasajes eran a coste particular. Nuevamente, mas leyendas.

Saul & Nathalie, 12.1980

Con Nathalie en el jardín de su casa.

De regreso a Argentina era invierno, y un día sale Saúl a tomar un omnibús para el centro. Frío con viento polar, cuando hace falta varias capas de abrigo, de bufandas y pasamontañas. Saúl sale con un largo y pesado capote, con el cuello levantado que lo cubre casi hasta los ojos, como un espía o un ladrón. Todos en la parada miran a este personaje estrafalario, pero están mas preocupados por el frío. El colectivo llega, todos suben, y ya en un espacio cerrado se escucha un tic-tac, que proviene de Saúl. Los pasajeros lo miran, el devuelve miradas. Aún está en la memoria porteña las explosiones de los atentados del anarquista Severino di Giovanni, y el tic-tac que no cesa se convierte en pánico y murmullos: primero todos se alejan de Saúl, alguien se acerca al chofer para advertirle que alguien tiene una bomba de relojería. El chofer para en plena avenida, los pasajeros se bajan despavoridos gritando y la policía no tarda en llegar. Se suben pistola en mano y lo encuentran a Saúl, solo en el colectivo parado. Le piden documentos, y se percatan de un bulto en el bolsillo del capote, de donde proviene el tic-tac constante. “¿Qué tiene ahí? Despacio!!” le dicen apuntándole. Saúl saca un voluminoso reloj despertador, de mecanismo potente. “Se me rompió el reloj pulsera, entonces me llevé conmigo éste…” les explica Saúl.

Las desopilantes anécdotas de Saúl, llegan desde la infancia. De cuando lo expulsan por unos días del colegio en sexto grado por discutir con la maestra por los resultados de un exámen. “Usted no tiene idea ni de lo que es la altura de un triángulo!!” le espeta la maestra. “¡¡ QUé triángulo ni cuatrángulo, pero déjeme de joder!!”…Así hizo horas extras en la máquina de coser. Una de las cosas notables mientras vivían en el barrio de Parque Saavedra, mientras Israel soñaba con comprar un terrenito con casa cuando le dieran los ahorros, es que en un caserón viejo rodeado de otras caserones con terrenos, cada quien tenía una mascota, gato o perro. Saúl era el dueño de un loro, un loro que el abuelo compró en el mercado porque lo oyó hablar en varios idiomas. De todos los chicos de la casa, solo a Saúl le permitía abrazarlo y jugar, y un día que José se peleó con Saúl -todos los varones dormían en una enorme cama- el loro se subió al respaldo de la cama, del lado de los pies, y se fue paso a paso deslizandose por la cornisa hasta llegar a los pies de José, al que le dió un feroz picotazo en el dedo gordo del pie, cortándole parte de la uña. El loro aprendió idisch, llamaba a la abuela Bunia mamá, como todos los chicos, y era un apasionado del “mantecol” la versión local de la halva árabe. Por sus alaridos y gritos tropiales el abuelo se cansó y lo mandó a Saúl a que lo lleve a vender al mercado, por 5 pesos. Alguien vió al chico con el loro y le dice “Pibe, me llevo el loro, tomá 2 pesos”. El loro le dice a Saúl “Ul (así lo llamaba) , vamos a casa”. Finalmente pasó un día una persona por la calle, frente al jardín de la casa, y vió al loro empujando la pelota con la cabeza a Saúl, que le devolvía la pelota en dirección del loro. Se quedó un rato mirando divertido el juego y entró a preguntar en cuánto vendían el loro. Israel, que aún recordaba sus siestas arruinadas por los gritos tropicales del bicho, le dió el loro en el acto por 6 pesos. A las pocas horas estaba dando vueltas por el barrio, buscando al comprador para devolverle el dinero, arrepentido. Fue otra de las cosas que Saúl no le debió perdonar a su padre.

France, 1.8.2015 -3

De sus diversas novias, el encuentro de Saúl con la francesa Fanny, fue un golpe de suerte. Se enamoraron, se casaron, tuvieron su primer hio, Daniel. La abuela Bunia estaba en estado de guerra: por un lado era la naturaleza de la vida que sus hijos se casen y le den nietos, por el otro, le hacía hervir la sangre que vengan esas extranjeras a robarle a sus hijos. Por ello Fanny y mi madre hicieron buenas relaciones: ambas le robaban un hijo a Bunia, ambas eran niñas sobrevivientes del Holocausto europeo, a ambas Bunia encontraba defectos, o críticas a lo que hacían. Incluso tuvieron hijos con un mes de diferencia entre ambos partos. Pero la paciencia de Saúl para con sus padres había llegado a su fin. Fanny vino a Argentina a visitar familia, pero su casa y sus hermanos estaban en Sartrouville, en las periferias de París. Así es que decidieron ir a Francia y continuar vida y rutina allí. Con todo, la Francia de los años 50 no era simple para ninguno de los dos. Los padres de Fanny habían emigrado a Francia de Polonia en la década de los 20 del siglo pasado. Con la llegada de los nazis las cosas se pusieron duras, pero eran los franceses los que tenían la dirección local de lo cotidiano, solo se trataba de esquivar los puestos y patrullas alemanas que pedían documentación. Hasta que una noche llegan 3 oficiales de policía francesa diciendo que deben entregarlos a los alemanes: no son ellos ni lo hacen por gusto, pero son las órdenes. Los padres de Fanny les ruegan e imploran que los djen, les traen todo el dinero que tienen, a lo que les dicen “Esto está bien, pero alcanza para uno. Nosotros somos tres”. Así es que se llevaron el dinero, se llevaron al padre e Fanny y amenazaron que consigan mas dinero sino vendrían a llevarlos al resto de la familia. Vivieron escondidos como conejos durante el resto de la guerra. El padre murió en Auschwitz. Cuando la guerra terminó y los aliados llegaron ¿fueron llevados los policías franceses ante la justicia por asesinos, ladrones y colaboracionistas ? ¡¡ Por supuesto que no !! No solo no pasó nada sino que uno de los oficiales pasó a ser el jefe de la policía local hasta jubilarse. Puedo imaginar a Fanny -o uno de sus hermanos- cruzarse con él por la calle de Sartrouville y decirle ” Bonjour Madam !” y ella aterrorizada devolverle el saludo al verdugo de su padre. A este lugar llegó Saúl, y se acopló al ambiente de paranoia de la familia de Fanny. De a poco llegaron los árabes del norte de Äfrica traídos por De Gaulle y la independencia argelina, y la paranoia se acentuó. Cuando iba a visitarlos, décadas después, pedían que no hablara en hebreo ni hacer o decir algo que los delatara como judíos. Así continuó su vida en la Francia de posguerra, donde Saúl, recibió certificados de invalidez por su artritis crónica, y así dedicado a las tareas de la casa y mirar la televisión.

13.3.1985

Saúl y Fanny Lapin. Un querer real que soporta todas las locuras posibles.

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Mientras fuí escribiendo estos recuerdos, han pasado las semanas y ya se han cumplido los 30 días de su muerte. Desde ultramar, las cartas de Saúl eran algo festivo y desopilante en casa: un delirio de mezclas de noticias e interpretaciones suyas ( que los australianos estaban preocupados por una inminente invasión de chinos comunistas, o que había descontento en la Unión Soviética por la escasez de vodka ese año), y luego al final de 2 hojas en un español con errores de ortografía y llenos de palabras francesas terminar con una postdata, avisando que su hija se casa en dos semanas. Luego el llegar a Israel acortaron las distancias, y las visitas a la familia de Francia se hicieron esporádicas. SIempre era un placer ser bien recibidos, y escuchar historias delirantes, de boca del sonriente Saúl, escondido tras su apodo francés Raoul. Los últimos años lo dejaron mas y mas frente al televisor, interpretando noticias o simplemente en su mundo. Se ha ido el último de los mohicanos, de los hermanos obreros y socialistas que crecieron en la Buenos Aires de entre guerras, el hijo que aborrecía a su padre sin saber que era por ser un calco de su abuelo paterno. El gran aventurero de tierras lejanas y situaciones desopilantes, de ideas entre geniales y disparatadas sobre la vida y el mundo. EN uno de nuestros últimos encuentros, hablando sobre el alza de los nacionalistas e islamistas en Europa, me dijo con una sonrisa en los ojos y una copa de vino en su mano: “Si los nazis vienen a buscarme, lo primero que hago es encerrar a mis esposa en el armario, porque las mujeres en su desesperación te agarran del brazo y al final nos matan a os dos. Yo la meto en el armario y les voy a dar a esos desgraciados lo que se merecen”. Así fue, y así es la memoria que nos queda. Chau tío, y salud, santé. Una vida realmente, como solía decir en esa mezcla de francés y español, “ancroyable”. Loca, e increíble.

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Saúl con parte de sus nietos.

 

Ricardo Lapin © 2017- Todos los derechos reservados.

Ushpizin, los propios.

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Fiestas de Sucot. Se celebra la cosecha, recibir la Torá, haber recibido milagros al cruzar el desierto, que haya un año lluvioso.

 

Sucot es una festividad compleja. Hay en ella casi de todo se puede encontrar, discernir, simbolizar. Le dicen “Fiesta de las cabañas” o de “los tabernáculos”, porque durante la huída de Egipto el pueblo hebreo estuvo rodeado de precariedad, así como de constantes milagros. Tiendas o chozas fueron la vivienda durante una generación vagando por el desierto, con tormentas de arena y lluvias torrenciales y escasas, temperaturas extremas y escacez de agua y comida. Se le quiere dar un contenido social y contemporáneo y por ello se recuerda que al comer y dormir una semana en una tienda con techo de ramas y hojas de palma nos recuerda lo temporario y frágil de todo lo material, propiedades y riquezas, autos y casas, objetos caros y símbolos de status social. De pronto vienen los nazis o la Inquisición y tienes que salir disparando con lo puesto, y con suerte echar un par de calcetines en un bolsillo a plena carrera. El espejismo del Poder y lo precario de la existencia. Pero esta fiesta es también la “Fiesta de la recolección”, o de las cosechas, ya que se cosechan los cultivos de verano, como las aceitunas, el algodón  y el maíz, antes que lleguen las lluvias. Pero no suficiente causa de fiesta se le llama a Sucot “el tiempo de la alegría” o “La Fiesta”, ya que hay que celebrar al final el haber terminado la lectura anual de la Torá, es decir La Ley, que regirá con sus variantes las costumbres, modos y valores de todo occidente.

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La precariedad, toda una institución humana.

Otro aspecto es que uno debe ser hospitalario especialmente en su tienda de Sucot, se esperan invitados llamados en arameo bíblico “Ushpizin”, y mal traducido a cualquier lengua, huéspedes. Digo que mal pueden los idiomas modernos traducir este concepto ya que se trata de visitas espirituales, de huéspedes de otra dimensión que vienen a la nuestra si estamos abiertos a compartir con ellos y hacerles un lugarcito. Es decir que al compartir en la choza una comida con necesitados y pobres, con viudas y huérfanos, con amigos y parientes- y hacerlo con gusto y alegría, de corazón a corazón- quizás entonces lleguen algunos de los 7 Ushpizin, los “padres fundacionales del pueblo hebreo”.En las palabras de Maimónides (Leyes de los festivales 6:18), “cuando uno come y bebe, debe también alimentar al extranjero, al huérfano, la viuda, los otros desafortunados. Pero quién traba las puertas de su patio, y come y bebe con sus hijos y esposa pero no alimenta a los pobres y las almas necesitadas–ésta no es la alegría de la Mitzvá sino la alegría de su vientre… “. Ergo, el avaro y egoísta no recibirá a los pastores celestiales y sus bendiciones. La Mística Hebrea ( Kabalá) explica que cada uno de los 7 días tiene su visitante, y éste su atributo. Quien da, también recibe (principio que los católicos reciben en la Misa bajo el “¡¡ Sursum Corda !!”: abrid con alegría los corazones). Según el cabalista Libro del Zohar, estos son los Ushpizin y sus atributos:

1r Día: Jesed — la cualidad de “benevolencia” o” Amor“—personificado por Abraham.

2do Día: Guevura–“Alojamiento,” y “disciplina”—incorporado por Isaac.

3ro Día: Tiferet–“Belleza,” “Armonía“y”Verdad“–la Sefira de Jacob.

4to Día: Netzaj–“Victoria” y “resistencia”–Moisés.

5to Día: Hod–“Esplendor” y “Humildad”–Aarón.

6to Día: Iesod–“Fundación” y “Conexión”–Joseph.

7th Día: Maljut–“Soberanía,” “Receptividad” y “Liderazgo”– David.

Estas son las siete “sefirot” o las energías divinas que los Ushpizin nos nutren con su visita. Hasta aquí someramente sobre esta fiesta polifacética de Sucot. Personalmente no crecí en una casa religiosa, sino mas bien lo contrario, y conocí las fiestas del Calendario Hebreo tarde  y maduro. Me gusta Purim, porque me recuerda a los carnavales del sur austral, de mi infancia. Y por igual principio no me alegré jamás en Sucot, ni esperé huéspedes en desgracia, necesitados ni a los pastores espirituales. Pensar en precariedad, es recordar mi infancia, en ese conventillo sin agua caliente, y algunos días del año, sin agua en pleno verano. En las grietas de las paredes del piso al techo, donde arañas y otros insectos entraban y salían a gusto por las noches; en los días que iba con mi padre al colegio, con la cabeza gacha durante toda la reunión con la directora, cuando mi padre explicaba que no teníamos el dinero para pagar la cooperadora y pedir una rebaja. Recordar los días de Reyes en enero pidiendo una bicicleta hasta que mi madre me dijo un día que los Reyes Magos no existen, son los padres, y no había dinero para una bicicleta.

conventillo-de-la-boca-rodriguez-adamiConventillo- postal de Enrico Adami.

Pero la precariedad no solo existe, es inherente a la fragilidad humana, y es bueno tenerla en cuenta. Este año fallecieron de golpe 2 tíos, los mas jóvenes de la cadena de hermanos de mi padre. Estuve pensando en ellos, en su legado, en sus vidas intensas. De algún modo pasaron a ser mis Ushpisin este año: vinieron a visitarme con sus recuerdos, frases y sonrisas. Con su legado espiritual. Pero en plena fiesta de Sucot se sumó otra tía más, y no joven en absoluto. La tia Rosa tenía 97 y estaba convencida que Dios le tenía reservado el favor y gusto de bailar con sus bisnietos en su cumpleaños 100. De hecho, nos convenció a todos de ello. Por ello, cuando falleció hoy a la mañana, aún despues de unos días en coma y con oxígeno, fue un golpe. Racionalmente se escucha estúpido, y quien no conociera a Rosa diría “Hombre, con 97 años …¿qué quieres?”. Pero si alguien podía levantarse de una muerte clínica, sentarse en la cama y pedir un té con torta, y pedir que cierren la puerta por la corriente de aire, esa era la tía Rosa. No sólo capaz de algún milagro: ella era un milagro. Recuerdo cuando la segunda guerra del Líbano, en que misiles caían sobre Haifa, toda la familia intentó infructuosamente que dejara su casa para ir mas al sur, a un lugar mas seguro. Pobré mi suerte también por teléfono: “Tía, dejate de joder, que nadie va a dormir tranquilo si te quedas en Haifa !!”. Ya había pasado los 90, y vivía sola, se cocinaba, lavaba la ropa y hacía sus compras. Pero sobre todo tenía la sabiduría que la vida otorga, a golpes. “Mirá, yo sé qe están preocupados, pero a mí los cohetes no me asustan. Lo sobreviví a Hitler, lo sobreviví a Stalin, y tengo ganado vivir y sentirme cómoda. En mi casa sé donde está cada cosa, de un alfiler a una pastilla, y quiero poder poner los pies sobre la mesa si me viene en gana. Eso lo puedo hacer solamente en mi casa, y que los terroristas y sus misiles me perdonen.” Y es que era imposible no solo convencerla sino ganarle a su lógica, lúcida hasta la carcajada. En cada llamada finalizaba con su paquete de bendiciones: ” Que tengan mucha salud, mucha alegría y mucha prosperidad. Y que nos veamos pronto”. A veces queriendo ver si su mente conservaba su filo le preguntaba :”¿Y tía, es importante que tengamos todo eso y en ese orden?”  “Seguro,” afirmó del otro lado de la línea,” si no hay salud, no puede haber alegría. Se está todo el día preocupado, y con el tiempo el dinero y la prosperidad se van entre médicos, medicinas y no poder trabajar. Así que tengan salud, alegría y prosperidad, eso es”. Respuesta de alguien con 95 años.

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Explicando donde estaba su casa en una foto de archivo en Pshewortz.

Pero esa perseverancia era también conección con lo vital, con la Vida plena e intensa. Cuando su joven esposo Noaj llegó herido del frente, en la guerra maldita contra los nazis, los médicos soviéticos dijeron que moriría de la infección. No había suficientes medicinas, y aunque soldado del Ejército Rojo, era refugiado polaco y judío, y mas de un ruso no lo veía como un soldado que se jugaba la vida para defenderles sino como un intruso que les robaba la ración de pan a sus hijos. Entonces Rosa apeló a su sabiduría del género humano. Aunque vecina, amiga, novia y luego parte de la familia, ella recibía  regalos de sus primas en Berlín, cosas que eran algo excéntricas para ostentar en un “shtétl” o pueblito judío. Pero con o sin guerra una mujer conserva el instinto femenino de la coquetería, y así Rosa cambió unas medias de seda, por penicilina. Así se curó la herida, y se salvó Noaj. Una lección sobre valor y precio.A veces la familia cercana viajaban, y entonces íbamos a visitarla y a veces a sacarla a algún restaurante. Reconozco que soy de buen comer, pero la tía Rosa podía llegar a estar a la par mío, disfrutando de sus milanesas o pasta, y por supuesto sin esquivar un contundente postre con crema o dulce de leche. Su pequeña apariencia engañaba, y gozaba de cada bocado, en lo que me dijeron que es un síntoma unívoco de salud mental en los adultos: el buen apetito. Tomando el café después de una comida opípara se nos quejaba que el médico quería que deje de comer tantos dulces. “¿A uds. les parece?” Y la verdad que no, de que vale el mejor café sin una buena torta al lado…

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Disfrutar cada instante, hacer de cada momento una fiesta. Celebrando en Montevideo.

 

Estuvimos visitándola y almorzando con ella hace 2 semanas, para saludarla por el Año Nuevo 5777. “Aguit yiur tía !!” Se le iluminó la cara ” Por fin alguien que se acuerda de como se llama al Año Nuevo (en idish)”. Como siempre, comimos, charlamos, nos reímos. Cuando Debi comentaba sobre los problemas del sistema educativo, Rosa preocupada le preguntó “¿Pero estas cosas tienen solución, no?”. “Sí Rosa, por supuesto. Vos no te hagas problema. Aparte, ¿quien mejor que vos sabe que todo tiene solución?”. Fue el viernes después de Rosh Hashana, el Año Nuevo. Se la veía con menos apetito, con algo de tos, pero así es la vejez, con días mejores y peores. En el Kippur, unos días después, se desmoronó. Perdió el conocimiento para ya no recobrarlo. Si abría de apostar por alguien para salir de percances apostaría por Rosa y no por Houdini. Pero no fue, no esta vez.

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Hace exactamente 2 semanas, celebramos el Nuevo Año en su casa. Impensable-

Pasado mañana será enterrada, en la mañana de la segunda fiesta de Sucot. Seguramente ya estará desde Kippur en companía de su bienamado Noaj,”el tío generoso” de Montevideo. Y ahora quedan otros varios días para reencontrarme con los tíos y tías que me abandonaron en estos últimos meses. Mis “padres y pastores” familiares. Tu atributo tía es  básicamente, de Alegría de Vivir, de hacer intensamente, con placer, con gozo, con ganas y energías positivas. Cada día tiene su amanecer, y su promesa de algo mejor. Aunque desde ahora me visitarás como Ushpizin, tu memoria y atributos son una fuente de inspiración, de ejemplo a seguir, de vivir con intensidad y dignidad, mas allá de tragedias y Holocaustos que el camino depare. Chau Tia Rosa, que, donde quiera que estés, tengas mucha salud, alegría y prosperidad.

21.10.2016

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Alegre y Vital, así fué. Una Vida enorme, intensa e inmensa. Festejando el instante, aquí con mis hijos en Jánuca, diciembre del 2015.

 

 

Ricardo Lapin © 2016- Todos los derechos reservados.

 

La celda abierta

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Sé que me observan. Sé que hay motivos para todo lo que me rodea y me sucede, pero no alcanzo a comprenderlo. Si alguien se toma tantas molestias, tanta logística y preparativos para todo esto…algo grande y perverso debe haber tras mi actual presente, y es que no hay herramienta u objeto que pueda darme alguna ayuda en mis limitaciones y, por otro lado, me han dejado una cantidad considerable de cuadernos a rayas para escribir, y un par de docenas de lápices de grafito puro, sin cubierta de madera. Es decir garabatear, dibujar…o escribir. Sobre todo porque son cuadernos a rayas, como de estudios. No tienen nada impreso en ningún idioma ni son hojas lisas, y tapas de cartulina ocre, como papel de envolver o reciclado. Pero me voy a los detalles, así que, antes que enloquezca, trataré de dejar testimonio de lo que vivo. De usar la memoria, la lógica, facultades cognitivas, ahora que el pánico inicial dió lugar a la resignación y aún al enojo. O sí que me he salido de la vaina con todo esto, ¡¡ sobre todo porque no tiene goyete!! Porque se debe tratar de un error, aunque con tanto esmero en los detalles…quizás no, quizás la cosa va conmigo a pesar de todo.

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Digo -me digo- que no tiene lógica porque no soy un extremista, ni he dicho o hecho algo ilegal, o políticamente no formo parte de ningún partido u organización. Por supuesto que soy de izquierdas, con orgullo y pedrigué, hijo de un socialista que se jugó la vida defendiendo a tiros la Casa del Pueblo de las antorchas nazis, o colegios judíos y bibliotecas del partido socialdemócrata, entonces en Argentina había un solo partido socialista, y luego estaban los comunistas, pichichos de la Unión Soviética.Y a diferencia de mi padre, que por su ideología se batió a tiros con los matones de la Alianza Libertadora Nacionalista y la policía de Orden Político, que supo cárcel y largo exilio, yo soy un nabo y un don nadies. Quizás los tiempos cambiaron y no hay un Hitler o un Stalin por combatir, quizás sea más cobarde que mi padre, y quizás la realidad y el entorno no justifican empuñar un arma. Escapé de la Junta Militar antes de que fuera demasiado tarde, llegué solo a Israel allá por 1978, y luego seguí una trayectoria casi como cualquier hijo del vecino: a los 18 entré al ejército, fuí rodando por sus trayectorias sin idioma y sin entender del todo lo que sucedía alrededor, llegué a la brigada de paracaidistas, pasé una guerra, luego vendrían otras en el servicio como reservista. Del colegio internado de Inmigración Juvenil llegué a un kibutz, donde gané una casa y familia adoptiva, salí de estudios académicos. Conocí otros refugiados como yo, de Sudamérica pero de muchos lugares más. Ser hijo de una sobreviente del Holocausto me preparó para sobrevivir circunstancias y escollos de la Vida, para hacerlo pragmáticamente. Por otro lado y como dice el proberbio: no hay mal que dure sin daños. Me acostumbré a ser un sobreviviente, a que en la Vida vivir intensa y apasionadamente, es algo de las películas y no de la realidad que cae cada tanto como esas bolas de acero contundente que demuelen edificios. Por esa educación espartana socialista y esa ignorancia obrera crecí en un conventillo sin agua caliente y, en días de extremo calor porteño, a veces sin agua por baja presión. A cargar baldes en los vecinos de la planta baja y llenar en parte el tanque de agua de la terraza, casi 3 pisos de escaleras con los baldes, mi padre y yo, para tener agua en la canilla o el inodoro. Sin enojo ni pasión alguna: eso es lo que había, y esto es la supervivencia. Y luego se te muere un amigo adolescente en el ejército, y todos llorando como perros a tu alrededor, y uno siente un viento polar en las entrañas que seca la boca y las lágrimas. Recibí del cabo la orden de ordenar el equipo de Claudio para devolverlo al depósito de materiales militares. Entré a la carpa de campaña, armada con 2 mantas-la de Claudio y la mía-, y recibí la comprensión práctica de la muerte, de la ausencia: allí estaban su casco y su bolsa de dormir, su arma y su bolso civil, y ya no habría más charlas nocturnas, ni confesiones en la oscuridad, ni más nada. No más Claudio. Por primera y última vez la angustia y el vacío se apoderó de mí, y pude llorar histéricamente, un poco. No pude volver a hacerlo ni con heridas jodidas, ni con situaciones límite, ni ante abismos de tristeza y pérdida. Ni siquiera al ver a mi madre con su segunda pierna amputada, retorciéndose de los dolores. Es lo que es la supervivencia: hacer de tripas corazón, y quizás en algún momento habrá una descarga, el enojo se convertirá en tristeza, o llegará una experiencia de resilencia y apoyo. Pero todo comenzó en ese conventillo de agua helada en invierno, de espesas inyecciones de penicilina cada mes, aprendiendo a convivir con el dolor, a relajar y no oponerse porque lo duplica, a dejarlo pasar a través de uno. Luego vienen las explosiones, la metralla y el humo, y toda la preocupación es guardar munición y agua para las próximas horas. Hacer de tripas corazón, y seguir adelante. Esto es lo que hay, sin fantasías ni escondrijos mentales. Un día tienes una mujer o te llega un hijo, es casi difícil respirar de tantas corazas y cicatrices. Es la mierda de realidad, de karma de los sobrevivientes. Y de los hijos de sobrevivientes. La culpa, pero al fin también esto es lo que hay y se sigue adelante, erguido con todas las jorobas y con todas las corazas.

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Si hubiera percibido algún peligro me habría preparado y lo habría enfrentado. Soy paranoico, es mi código genético. De mi padre asumí como siempre el decía en plena dictadura militar: “si vienen los nazis a llevarme, me cargaré unos cuantos conmigo”. No es ideología, es parte de esa supervivencia, de uno, de la prole: morir matando. Quizás de ese ADN que llega a los jázaros, esa tribu guerrera que detuvo a los hordas de hunos y  califas. Pero soy un gran individualista, y aunque buen soldado-tambien esto es supervivencia- odio que me den órdenes si el superior es un inepto. Soy por lo tanto un pésimo subordinado: discuto, evalúo, y no cumplo del todo las órdenes si me parecen que no merecen mi respeto. Pero pasé no pocas tormentas y comer vidrios en mi larga carrera militar. Jamás me callé- lo reconozco- lo que pienso ganando enemistades y antagonismos. Con todo, diciendo claramente mis opiniones, no las considero extremas ni a mí un extremista o desaforado, muy al contrario: actúo bastante neutro de pasiones. Comer una cena de latas cerca de Beirut sin saber si estaré para el almuerzo siguiente, hace mariposas en el estómago, pero jamás me neutralizaron estas cosas. Cuando una vez salí mal de un avión”Hércules” y las cuerdas del paracaídas se cerraron como un embudo, instintivamente pataleé girando en sentido contrario al nudo y en unos segundos salí del trance sin entrar en pánico y sin abrir el paracaídas de reserva.

Con toda esta presentación y análisis parcial de mi persona, vuelvo a mi presente y a mi situación. Es hora de escribir que estoy preso, prisionero, pero no sé de quién y peor aún, por qué. Sé de miserables que puedo haber herido de palabra u ofendido su ego en un intercambio de palabras, pero esto es demasiado grande para algo así. Un delincuente o mafia no perderían recursos en mí, o al menos no de este modo. Estoy encerrado, no puedo escapar, pero paradójicamente, estoy encerrado en una playa. Detrás mío un acantilado escarpado-jamás fuí a trepar montañas y mis brazos no pueden sostener mi peso colgando de un risco-, por delante el mar infinito, con olas refrescantes y eternas, pero esto tiene un ancho de 20 metros aproximadamente: por cada lado de la playa ésta está obstruída por una pared de aluminio de casi 5 metros de altura, perpendicular al acantilado y que penetra dentro del mar varios metros. Luego continúa mar adentro y en línea recta una hilera de columnas de metal, con una base de cemento en el fondo marino y que se elevan varios metros sobre el nivel del mar, sosteniendo una red metálica que avanza mar adentro al menos por un kilómetro. Seguramente haya cámaras qe me vigilan, pero no las he descubierto, deben de ser pequeñas y estar bien camufladas. Los muros metálicos hierven de calor durate el día y son imposibles de trepar durante la noche. La red metálica dentro del mar es imposible de romper así como de trepar y saltar al otro lado: en su parte superior el alambrado está tumbado hacia el interior y deja ver alambre de púa, estirado y quizás electrificado.

No sé si estoy en una isla, o cual es el mar que me enfrenta. Hay algo perverso en esta inmensidad infinita de lo oceánico y el convertirlo en claustro, entre el placer de la caricia de olas saladas y el llevar ya varios meses aquí, sin saber la causa. En estos 20 metros de playa hago ejercicios, meditación, nado, trato de llevar una rutina sana ante todo, para no enloquecer. Ya he golpeado los muros metálicos hasta casi destrozarme una mano, y siento que me observan de algún modo. Hay una choza pequeña de paredes y techo de hojas de palmera datilera trenzadas, con una mesita de madera con una pila de cuadernos y lápices, y un sacapuntas de metal: su hoja de metal no tiene tornillo sino que está soldada. Es decir es imposible de desarmar o cambiar, lo único cortante en mis manos. Completan el mobilliario una tabla de casi 2 metros de largo por medio metro de ancho que es mi cama, y que me separa de la humedad de la arena. Tengo una camisa y un pantalón largo, ambos ya percudidos por la sal, y como esto parece llegar a ser una versión moderna de El Proceso de Kafka en simbiosis con Robinson Crusoe, empecé a andar desnudo durante el día hasta los horarios de calor, y luego descansar en la choza hasta que el sol decae. Entonces duermo, escribo, y trato de sobrevivir esta nueva experiencia y circunstancia. Siento mi cuerpo ya rojo del sol a pesar de huir en lo posible de salir de la sombra entre las 10:00 y las 17:00. Esto es a ojo: no tengo reloj, ni zapatos ni nada. Trato de evitar las ampollas y las heridas gratuitas, como me pasó golpeando una noche la pared con furia. Mi rutina es larga a nivel de tiempo y mis captores no dan señas ni señales de querer mostrarse o decirme que quieren de mí. Se vé muy hedonista para ser una prisión, pero de hecho lo es y por ello creo que tratan de quebrarme de algún modo. ¿Para qué y por qué? Tengo que esperar que jueguen sus cartas para saberlo, por de pronto mi rutina es llevar la cuenta de los días, quemar las largas horas de sol en la choza durmiendo, meditando, cantando. He rescatado de mi memoria canciones de infancia y otras de modas pasadas. A algunas que recordaba alguna estrofa y la melodía las rellené con letras propias, que inventé. Tengo ya un cancionero de mas de 700 canciones que recuerdo y canto, divididas en folclore, idiomas, autores, y épocas de mi vida. He casi rescatado todas las canciones de los 2 primeros discos que tuvimos con el Wincofón de casa: el “Disco de oro de Rafael”, y otro LP de”Canciones de la guerra civil española y La resistencia”. Lamento saber tan pocas letras de tangos, y hay días que decido concentrarme en himnos de infancia escolar, o nigro spirituals, o autores israelíes. Esto mantiene activa mi memoria y consume bastante tiempo. Otro tanto es recordar días o eventos de mi vida, una especie de imaginación dirigida mezclada con memoria visual. Trato de evitar recuerdos de sabores y comidas, ya que me fomentan el hambre y la frustración. Sí, otro aspecto del castigo en mi actual existencia.

¿Seré un hedonista? Lo dudo, no habría sobrevivido mi infancia de carencias en el conventillo. Pero aprecio calidades y cualidades de sabores y olores, un buen café, un queso ahumado, un vino de más de una década de añejamiento. Aunque sea una vez por década, sé percibir y disfrutar de esas cosas.  Aquí llega el tema alimenticio.  Hay una canilla de agua potable afuera de la choza, de uso de mañana y tarde ya que como todo lo metálico, hierve con el sol al cénit. Un caño de tres cuartos de pulgada, de aluminio, emerge de la arena, cerca de la pared de piedra. Dentro de la choza hay una zona limpia de arena, con varias baldosas cerámicas que rodean una puerta de metal. Ésta se abre todos los mediodías de modo mecánico ( ¿pneumático? ¿mecanismo digital o electrónico?), creo a la misma hora y aparece una plataforma que sube con un plato hasta el nivel de las baldosas cerámicas. En ese plato hay algo proteínico como carne vacuna, pollo o pescado, junto algo energético como arroz, pasta o papas hervidas, acompañado de alguna verdura fresca o fruta. Una vez al día. Una vez no devolví el plato vacío y al día siguiente recibí la comida sobre la nada limpia plataforma, así que decidí devolver el plato de plástico. Nada de cubiertos, condimentos ni elementos que podría fabricar herramientas: la carne siempre deshuesada y sin espinas. Una vez llegó medio coco sin cáscara. Por ello cavando con las manos alrededor de las baldosas descubrí una construcción de cemento armado que debe ser el túnel que trae la comida. No quiero  intentar interferir con mi suministro de agua y comida, si quieren comunicarse lo harán. Si quieren drogarme no tengo modo de saberlo o impedirlo, así yo continúo con mi rutina.

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Por las tardes y noches hago ejercicios, nado un poco pero no muy hondo: ni soy buen nadador, ni sé cuantos kilómetros el alambrado continúa, y se pierde a la vista. Estos malditos no me han dejado ni mis anteojos, lo que me obliga a escribir con letra grande y hacer pausas por el dolor de cabeza del esfuerzo, pero como entendéis, no es problema el tiempo. Cuando amanece y atardece no veo el sol, lo que me hace imaginar que no estoy en un mar que apunte hacia oriente o poniente…y especulé con un mar artificial y salado, con algo de realidad virtual como en las películas de ciencia ficción, pero todo esto es , además de muy loco, muy concreto. Mis heridas sangran, la roca es dura y la arena hierve al mediodía, pececillos llegan a la playa en las zonas poco profundas. Hay nubes pero no he visto pájaros: mala señal. De noche miro las estrellas y me lamento de no haber aprendido mas de ellas, de las constelaciones. Tengo en claro que es el cielo conocido de mis últimas décadas, del hemisferio norte. Por las noche hace frío, y la humedad cala los huesos. Me obliga a poner al sol todos los días a los cuadernos. Intenté cavar pozos por las noches para descubrir quizás cables o infraestructuras cerca de las paredes metálicas, pero sólo arena y caracoles aparecían. A mano limpia no logré hacer pozos muy hondos, en determinado momento hice zona de juegos a los pozos (saltar de uno a otro, esconderme de probables cámaras, etc.). Con el tiempo pasaron a ser mis letrinas y pozos ciegos, y así los fuí cerrando.

Trato de llevar mi mente hacia atrás, de rebobinar la película de mi vida y ver qué hice equivocado en la etapa previa a mi llegada a “la playa”. Lo cierto es que no puedo decir fehacientemente “aquí metí la pata!!” o señalar un punto de inflexión, un antes o después. Todo sucedió en forma rutinaria, paulatina, sin ruido ni golpes de estado. Sin duda hay atrás de todo esto, el aparato de seguridad del estado. Pensé en experimentos médicos, para alguna nueva droga o conducta, pero no son cosas individuales, y una celda es relativamente simple cuando hay decenas en un edificio. Aquí no tengo vecinos en igualdad de condiciones del otro lado de las paredes. Nadie ha contestado a golpes ni gritos. Aún si tuviera una botella que flote indestructible sobre las olas lo mas probable es que quede atrapada entre las extensas redes metálicas.

Lo cierto es que para desgracia nacional, la derecha se enquistó en el poder. De la izquierda surgían voces de una desesperada necesidad de paz, pero los miembros de una izquierda menos ideológica y mas pragmática, llegamos a la conclusión que no hay con quién hacer paz, en esta generación al menos. Cuando uno habla de devolver zonas conquistadas, para los otros ese concepto pasa por la devolución de todo milímetro absolutamente, como desde antes de la colonia británica. Traer millones de refugiados, originales o no, desde el Sahara al polo norte. Y todo esto en fin, no para paz sino para venganza, para limpiar la afrenta de todas las derrotas, del escape o la expulsión y la posterior ocupación militar.Ergo, no hay deseo alguno de arreglo, de renuncia a algo, de terminar con las guerras y la espiral de la muerte. Y la tragedia es que nosotros, la izquierda no alineada y asqueada de los políticos, se quebró de su esperanza de una paz precisamente por nuestros conocidos palestinos, que sin cámaras u ojos ajenos, confesaban sus deseos profundos e intenciones genuinas, su profundo odio aunque lo cotidiano exija pragmatismo y convivencia, decir una cosa a la izquierda académica, educada e impotentemente ingenua, que declarar a la prensa árabe sus reales pasiones. Y cuando tras un cálculo de lo que seguir ganando te tiran a rajatabla  que en realidad te están y estuvieron usando, y que con placer te quisieran ver nadando hacia alguna orilla lejana, pues entiendes que no hay paz posible hoy. Lo que no quita la desgracia de los mesiánicos, de los colonos que se creen raza de Señores y la derecha que ha vendido la nación a unas 10 familias de multimillonarios, a delincuentes económicos de la importación y la construcción, dando favores y comprando coimas. Y sucedió que entre elección y elección, fueron borrando cuanto baluarte era aún librepensante o “zurdo”: las cadenas de radio y de televisión, los periódicos y periodistas. Y cuando de pronto alguien va a la calle sin opciones laborales, piensa dos veces en la ideología y una en la familia. Los periodistas opositores fueron menguando, los medios de difusión críticos al gobierno cerrando por problemas financieros, y el diálogo político cada vez mas violento. El diálogo se hizo monólogo un buen día. Nadie imaginó que lo que el gobierno turco hizo antes con opositores, universidades y periódicos, el gobierno lo haría aquí, y por medios sutiles, democráticos. Siempre recordé que Hitler ganó por elecciones, que fue acuarelista, vegetariano y quería a su perro. Y es que el país estaba tan dividido, corrupto, polarizado entre ricos y pobres paupérrimos, entre religiosos cada vez más numerosos y más fanáticos, que cada quien se aferró a su burbuja y su apatía. Una ministro tras otra pulverizaron todos los organismos culturales, enviaron presupuestos y premios a “artistas de derecha”, y fue al fin, la cultura de jingles de televisión, de programas “reality show”, de cantantes pseudoreligiosos, románticos y exclusivamente orientales. Uno a uno los muchos programas satíricos cerraron sus puertas y sus protagonistas emigraron o se encontraron empleados de bares u oficinas. Realmente no sorprende la imbecilidad humana, ya que uno decía, “no aquí no puede haber una dictadura, somos la única democracia en la zona…”Pero la policía apaleaba a los etíopes, que servían en las unidades de élite pero les prohibían la entrada a los pubs, gentes de negocios allegados al gobierno copaban museos y teatros, las ONGs eran acusadas de traidores pagados pr el enemigo y puestas fuera de la ley, y por fin llegó el turno de la Suprema Corte, cuando los colonos consiguieron presionar y echar a la última jueza que no se dejaba sobornar ni presionar, aún con la bomba que le quemó a su hija.

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Creo que era posible imaginar que habría un control autoritario, pero todo seguía su rutina aparentemente: se viajaba al extranjero, los start-ups continuaban el éxito del israelí de alta tecnología, símbolo mundial. También los premios nóbeles, que asomaban el hocico de sus laboratorios y escritorios, es decir…seguíamos siendo el pueblo del Libro !! Y sí, de prohibir libros y canciones se prohibió toda crítica. Todo fue lento, meticuloso, y democrático. Una ley y otro edicto, una prohibición y otro giro de tuerca contra derechos y libertades…y uno ocupado con el test próximo del auto o la situación del “minus” en el banco. Con todo, me sorprende que me apresen a mí: no pertenecí a partido u organización, y es cierto que siempre critiqué la dirección fascista del gobierno y sus ataques a opositores, intelectuales y artistas, pero lo mismo ataqué a los impotentes imbéciles de supuesta oposición, y a la izquierda de la torre de marfil, que criticaba al populacho ignorante sin bajar a revisar sus sentimientos y sus pasiones, su odio alimentado por el gobierno a “la izquierda traidora y parásita”. Pues bien, ví algunas caras desencajadas de oírme llamar al primer ministro dictador, al gobierno dictadura fascista y algunas cosillas más, pero como simple ciudadano que paga impuestos y comió su mierda como ametralladorista en décadas de servicio combatiente, siempre dije lo que sentía.  No me veo líder de nada, máximo…un mal ejemplo. No lo entiendo, que se la agarren con alguien tan insignificante como yo, qué tipo de amenaza es llamar al gobierno por su nombre. Todos lo saben.

Pero lo mas increíble es que no hubo aviso previo, o seguimientos que habría percibido, soy paranoico por partida doble, lo juro. Simplemente un día fuí a renovar mi cédula de identidad. En el municipio me dijeron que debía hacerlo en Ramle, la central regional. Pues viajé hasta Ramle, llegué al edificio blindado donde están las oficinas gubernamentales ( impositiva, seguro nacional, ministerio del interior, etc.) como durante tantos años, los guardias sólo me pidieron documentación, pero nadie me indicó cual de los 6 ascensores tomar. Se abrió una puerta y apreté el 2do. piso para el ministerio del Interior, el ascensor se detuvo en plena subida y de pronto se apagaron las luces. Sentí el sonido de un vapor inyectado y el olor dulzón y alcohólico de una sustancia narcótica. Mareado alcancé a prender la linterna del teléfono celular y apretar el botón de alarma del ascensor. Ya atontado comprendí que era una trampa e intenté llamar a casa, pero el teléfono se cayó de mis manos y perdí el conocimiento.

Cuando desperté estaba acostado en mi choza junto al mar. Quizás me tuvieron inconciente una temporada en algún lugar. Llegué con barba de unos días. No tenía señas o marcas de inyecciones ni nada. Dediqué tiempo a pensar en cómo me trajeron: si en camilla, si por mar, si alguna pared metálica se abre ( no hay señales de puertas o bisagras), si por helicóptero, de cómo borraron las huellas. De si me vigilan y cómo. Porque de querer eliminarme, para qué tanta infraestructura y comida. Así pues, espero atento y paciente a que se decidan a comunicarme que diablos quieren. Lo que pienso, está aquí todo escrito, ¡¡que se los lleve el diablo fachos de mierda!! Pero aquí viene otra comida, caramba. Pollo hervido con porotos. Hubo una vez una canción que se creó y grabó en una cárcel, llamada “Fasulia”, nombre de los porotos en esta zona. La cancion habla de cada día de la semana que los presos que reciben “fasulia” y al final, para cerrar la semana, otra vez porotos. ¿Será una broma? Miro mi cuaderno-almanaque: llevo 3 meses y tres semanas aquí, descalzo y barbudo. Hoy cierro otra semana, como termina la canción de los presos: “…Fasulia, ha pasado otra semana”. Pero al menos al pollo hervido le han puesto un poco de sal estos fascistas hijos de puta.

Escrito en algún mes de fines del verano (me han secuestrado el 28 de mayo) del Año 2019, en algún lugar del hemisferio Norte, seguramente preso por la dictadura derechista.

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– Ricardo Lapin © 2016 Todos los derechos reservados.

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La “Colina de los cipreses” de Modi’in

 

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Desde que llegué a la ciudad de Modiin, empecé a salir de excursión los fines de semana con mi hijo mayor, un niño entonces, por las colinas de los alrededores. Había aprendido ya en los bosques del suroeste de Francia a pelar una rama como bastón para buscar pozos entre la maleza o hierba antes que el pie caiga en ellos. Valga la distancia y las diferencias, las colinas de Modiin eran interesantes y al descubierto, apareciendo de pronto restos de una aldea abandonada, o restos aún más antiguos, arqueológicos quizás. Cuando algo era especialmente interesante, volvíamos allí luego toda la familia, para hacer un picnic o ver el atardecer. Algunas de “nuestras” colinas ya están ocupadas por barrios y edificios, y hay algunos árboles que fueron estaciones fijas de pausa, descanso y comida bajo su sombra para nuestras expediciones de a pie. Un magro pero adulto olivo fue casi adoptado por nosotros: era placentero en verano o invierno sentarnos bajo su sombra y comer pedazos de coco o almendras y nueces. Hoy una enorme antena de transmisión para telefonía celular está en la cima de esa colina, a unos 20 metros de nuestro olivo, y la radiación ya nos espantó de visitar al árbol y agradecerle el cobijo prestado. Viajando hacia el centro comercial Ligad Centera veces, disminuyo la velocidad y le echo un vistazo. Allí está todavía,  con la ciudad rodeando su colina por varias direcciones.

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“Colina de los cipreses, Khirbat al Rug´man”, acuarela y tinta sobre papel.

 

La colina más imponente siempre fue la “Titora”, con una gran cantidad de historia enterrada y un tamaño relativamente grande, pero la “Colina de cipreses” ha sido y sigue siendo un lugar con encanto, con magia propia, sin restos bizantinos, pozos de agua o restos medievales. Y así y todo, mi lugar. Un lugar para llegar y cargar las baterías, luego de rutina de estrés, de violencia, de odios desatados, de brutalidad y falta de respeto tan gratuitos como innecesarios. Un lugar para sentarse, respirar lento y mirar con ojos abiertos o cerrados. Un lugar que no es propio ni precisa serlo, y no temo revelarlo ya que a la gente  amante de “malls”, internet y TV, no les dirá nada.

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La colina de los cipreses bajo una espesa neblina antes del amanecer.

Cuando la descubrí por primera vez, era viernes de tarde, y llegaba la brisa del mar. El tiempo transcurría sin que uno se dé cuenta. De pronto, ya “entró el shabat” -viernes por la noche-, y a pesar de la proximidad a la ciudad y la aldea de Macabim, parecía como que la colina conectara mundos: ciudad, pueblo, arbusto, campo de trigo, y los árboles de ciprés en la cumbre. Una vez más, llegando a su cima aparece de pronto un paisaje oculto: un hermoso valle con campos, aldeas cercanas y lejanas, las montañas de Jerusalén y la cadena del  Monte Hebrón corriendo hacia el sur. Los árboles maduros en la cima de la colina fueron un hermoso interrogante (¿quién plantó esa masa de cipreses hace unos 70-80 años atrás?), pero ese muro de cipreses separa y une las colinas del valle de Ayalón de Jerusalén. He venido una y otra vez durante todo el año para pintar el lugar, a veces con el fondo del campo de trigo o las casas de Macabim, a veces como un puesto de observación en cualquier dirección, ya que toda vista es interesante cerca de un grupo de árboles que por lo general delimitan huertos o cementerios. No me siento uno de esos personajes con sentimientos “New Age” que abusan de “lo energético” : o que me compenetro con un paisaje o lugar, o que no, y hay una energía muy especial aquí, uno se siente como en una catedral al aire libre. Este tipo de cosas las sentí en unos pocos lugares en el mundo: la “Colina del Belvedere” que domina Florencia, o “Acoma City”, una ciudad sagrada y abandonada en los desiertos de Nuevo México.

 

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“Vista desde el Belvedere, Florencia”, acuarela y tinta sobre papel.

Realizamos allí un Seder de Pesaj en torno a una pequeña fogata y hablamos en familia de la libertad, la esclavitud y leímos la Hagadá bajo los enormes cipreses y las estrellas. El lugar me llama como un imán, y me complace que a pesar de la publicidad, el memorial y la introducción de las instalaciones para los visitantes, su naturaleza se conserve. Mágico de día y de noche, con las tormentas de otoño y los árboles de ciprés y hierbas bailando en el viento, es un lugar que habla a todos los sentidos.

La colina y el campo arado, en proceso y finalizado, acuarela y tinta, 50 X 70 cm.

Por ello cuando  aparecieron los carteles explicando la historia del lugar, era claro que todo son leyendas o conjeturas al menos: había allí un “invernadero” de algún campesino ( Falaj) que plantaba árboles para casas de verano de gente rica, o bien frutales para campesinos. Los restos de una casa de piedra era al parecer una casa de vacaciones de una familia rica, conocida por los lugareños como “Jurbat Um Ruch’man“, que tenía planta baja, primer piso y varias cúpulas, techos tradicionales en casas antiguas y que junto a ventanucos pequeños convertían la casa en un lugar fresco aún en días abrasadores. La cantidad y elección de cipreses coronando la cima es exótica para la mentalidad árabe local: un árbol exige agua, cuidados y trabajo duro ( los sistemas de irrigación eran canaletas  de irrigación que se obstruían y limpiaban de tierra -con azada-para hacer llegar el agua de un árbol a otro, llenando las fosas a su alrededor.

Y que decir que si se invierte agua y esfuerzo, hay que recibir lo máximo posible: frutos comestibles, aroma y color de sus flores, y si es posible de raíces y hojas. Un ejemplo de esta mente mediterránea es la parra: de sus frutos se hace jugo o vino (no los musulmanes), se come como fruta fresca, se seca para pasas, se guardan las semillas para aceite, se usan hojas para comer rellenas de arroz, se usan las ramas flexibles podadas en otoño para hacer canastos. De mas decir que trepan sobre la casa protegiéndola del sol quemante de verano, y queda desnudo de hojas en invierno permitiendo calentar las paredes de piedra con el sol invernal. En la duda de si plantar un naranjo o un granado, el naranjo vencerá pues ambas dan frutos y flores coloridas, pero uno dá perfume y otro no: quien mas me retribuye justifica el duro trabajo y el agua cara. Por ello, llenar de cipreses la cima y las terrazas de la colina es algo mas propio de la Toscana y de la cultura italiana que de la tradición árabe u otomana local: cipreses no dan ni sombra, son “esculturas vegetales”, y como expliqué ya en términos del campesino local, un lujo excétrico y estúpido como el césped, esas estupideses que tanto gustan a los tontos effendis occidentales.

 

Fue una muralla verde que coincidió con la “línea verde ” de 1948, en los mapas de división con los jordanos.Hoy, casi a 300 mts. de altura sobre el mar, la Colina de los Cipreses es un misterio enclavado en mitad del país, entre los valles costeros y las colinas que anticipan a las montañas de Jerusalén. Como un párpado que separa y contacta la visión del ensueño, como la orilla del mar que une y acaricia tierras y aguas en un masaje eterno, vital, regido por ciclos lunares, mareas y vientos, así la Colina de los Cipreses es una última muralla y empalizada vegetal entre la humedad y los vientos del mar, y las secas y austeras alturas jerosolimitanas. En términos actuales, un punto medio entre la libertina, hedonista y plural Tel Aviv, y la rígida, puritana y extrema Jerusalén. Entre lo pagano y lo sacro, entre humedad y sequedad, entre lo mundano y lo espiritual, aquí queda en un recodo del camino que une el Mare Nostrum con la capital de las religiones, una colina con dedos que apuntan hacia los cielos, desde sus raíces profundas, desde un puente que une y separa mundos y realidades.

“Antes de la cosecha”, oleo sobre tela.IMG-20140906-WA0015

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“Cosecha de trigo junto a la colina de los Cipreses”, acuarela y tinta sobre papel.

 

Ricardo Lapin © 2016 Todos los derechos reservados.

Entre Tormenta amarilla y Prensa amarilla: respuesta a Mario Vargas Llosa.

El primer fin de semana de este mes de julio del 2016, se publicaron en el diario español ELPAIS digital, una serie de 3 artículos escritos por el premio nobel sobre la situación en los territorios ocupados de Israel, fruto de una visita de 5 días, planificada, publicitada y documentada con fotos y un vídeo. Le antecedió unos artículos de presentación  de Juan Cruz, de los fundadores del diario. …”El Nobel agarró su libreta, siguió con la gorra que lo protegió del sol y tomó nota de lo que escuchaba. No se separó de la libreta nunca. Tomaba nota con la voluntad y la constancia de un reportero perdido en un hueco del mundo. Quería saber qué ocurre para poder contarlo a una sociedad que, como le dijeron, sólo sabe de Israel y de Palestina cuando hay atentados, intifadas o peleas que comienzan con pedradas o navajas y acaban en reyertas que luego son primera plana de diarios o informativos en todo el mundo”. Otra citata de Juan Cruz :”…buscando “en esos hoyos oscuros del mundo”, como dice Carlos Granés, uno de sus antólogos, “las raíces de los conflictos, para intentar ayudar a que se comprendan fuera de esos pozos difíciles”. Por último una declaración: “…el Nobel dijo a cámara que un escritor no tiene más poder que su palabra, y si esa le sirve para dar a conocer lo que sucede en los lugares que visitó, cumple con su compromiso moral”.

Con esta serie de declamaciones se crea un suspenso y expectativa, cuando recién comenzó la Eurocopa y la atención mundial está en otras latitudes. Pero sucede lo que alquímicamente sucede siempre: cuando Israel es noticia en España, ya están regimientos de ingenuos, desinformados, antisemitas y musulmanes locales echando espuma por la boca, y brigadas internacionales de judíos hispanoparlantes van a batirse contra las noticias generalmente tendenciosas, panfletarias, malintencionadas y a veces claramente demonizantes. El diario ELPAIS tuvo reporteros cubriendo años de conflicto como JUAN MIGUEL MUÑOZ, que abiertamente decía a sus colegas europeos que él hacía “periodismo de ocupación”, es decir noticias propalestinas. El actual periodista Juan Carlos Sanz sigue esa línea pero con mas cuidado y moderación, incluyendo datos israelíes.Hay que también poner en foco que parte de la desinformación europea no es sólo ideológica: reporteros y sus noticias son seguidos por Hamás y Fatah, y en caso de ser demasiado “prosionistas” les cierran la entrada a Gaza, Ramallah o Belén, y pueden recibir amenazas también. Al periodista italiano que cubrió el linch a 2 soldados reservistas israelíes durante los acuerdos de Oslo, le requisaron la cámara, le hicieron un simulacro ( o quizás no) de lincharlo a él, y jamás regresó a Israel como reportero.

Algo distinto sucede con Vargas Llosa, escritor y periodista free-lance, premio Nobel de literatura, invitado por la ONG israelí “Rompiendo el Silencio”. Su fama es mundial, y se declara en compromiso moral de descubrir lo que sucede por estos lares. Se pone la gorra, carga la libreta, y a descubrir los nudos del conflicto.Debo destacar que desde que leí “Conversación en La Catedral”, “La ciudad y los perros” o “Pantaleón y las visitadoras” lo admiré. Seguí muchos libros más, pero a mi gusto los primeros fueron los mejores. Le respeto su compromiso contra la corrpción y los gobiernos populistas, las dictaduras y la falta de libertades, sea con Fujimori, Kirchner, Chavez u otros lugares del mundo. El tema es que en cada vez que visita y se conecta con la realidad de palestinos e israelíes, se conecta con gente que le ofrece UN SOLO aspecto de la realidad. En parte cierto, en parte mintiendo por omisión, en parte mintiendo a medias y en parte del todo. Hay que entender antes de abordar la realidad aquí que se trata de mas de 100 años de conflicto, que hay cuentas pendientes de crímenes lejanos pero nunca olvidados ni perdonados, que hay en cada bando múltiples puntos de vista y mentalidades antagonistas y hasta enemigas, como entre laicos y religiosos de ambos bandos, donde judíos han asesinado judíos (desde alguien por izquierdista a alguien homosexual hasta a un primer ministro por hacer tratados de paz) y mucho mas, palestinos a palestinos ( matar mujeres por cuestiones de honor, cristianos maronitas, homosexuales o la famosa purga luego de las elecciones en Gaza, donde Hamás asesinó decenas de milicianos de Fatah, algunos arrojados desde los edificios mas altos de Gaza una vez prisioneros). Venir a contar el cuento de los buenos y los malos, las víctimas y los verdugos, sean los sionistas o los antisionistas, es una burda canallada. Lo cierto es que en este pantano todos están sucios, si no con barro hasta las orejas.

Todo el mundo tiene opinión, derecho de emitirla, y la internet dá plataforma también a todo ser que cree que no solo tiene algo importante para aportar al universo, sino muy dueño de la verdad. Pues quiero comenzar a referirme y dar una respuesta a Mario Vargas Llosa, explicando en base a que digo lo que afirmo. En primer lugar, vengo siguiendo al diario ELPAIS desde sus ediciones internacionales en papel biblia en la década de 1990. Lo hacía por su sección Cultura, ya que la cobertura de medio oriente era panfletario hasta la náusea, y mas aun porque en aquel entonces aún era reservista en un unidad de paracaidistas, y sabía muy bien lo que sucedía en campos de refugiados o ciudades palestinas. Mucho judío furibundo se sale de la vaina ante cualquier crítica a Israel, a su ejército o gobierno, pero hay mucho para criticar. No demonizar, criticar. Como en toda democracia, muchas cosas se pueden mejorar. Pero el punto son los territorios ocupados, y lo que allí sucede. Hay israelíes que jamás han pisado un campo de refugiados, o que no van a una aldea o ciudad palestina desde la Intifada. No soy el dueño de una verdad absoluta, pero quiero decir que quien no ha servido como combatiente en los territorios ocupados, no tiene idea de lo sucede allí, ni en los asentamientos vecinos. El haber servido como combatiente desde los 18 hasta los 45 años me permitió (u obligó) charlar con palestinos de todo tipo, en la calle y en sus casas, religiosos y laicos, solo hombres por supuesto. He recorrido sus callejas y tejados, patrullado en ciudades de Líbano y Siria, en aldeas y campos de Judea, Samaria y Gaza. Conozco la ciudad de Gaza mejor que Jerusalén o Tel Aviv, y conste que he vivido muchos años en ambas, pero jamás llegué a los rincones del mercado durante la madrugada, o hacer emboscadas entre ratas del tamaño de gatos o sacar familias de sus casas en plena noche buscando “terroristas” . Es decir, no soy el dueño de la verdad pero luego de hablar cara a cara con sirios, libios, beduinos o palestinos, puedo  decir que algo sé de esta materia, y no por- como le sucede a Vargas LLosa- que me lo hayan contado.Lo que un árabe dice en público es una cosa, y su opinión o sentir puede ser otra, ya que le vá la vida en ello, y quien no sabe estas cosas y esta dinámica, no entenderá jamás lo que sucede. Aquí en Israel o en Marraquesh.

Respecto a los 3 artículos: Vargas Llosa vá de la mano de gente que considera izquierda, justos y éticos. Hay algo de todo esto, pero también mucha manipulación. La gente de “Rompiendo el Silencio” no me representan porque soy de los que maldije mi uniforme pero sentí que mi unidad era mi familia y jamás les dí la espalda. Aparte la mayoría de los abusos suceden entre chicos jóvenes, no padres de familia reservistas. Debo aclarar: jamás cometí un crimen, ni abusé de autoridad y aún le paré la mano a mas de uno que lo intentaron, oficiales incluídos. Pero estar dominando población civil, el abuso, la falta de respeto o maldad gratuita es inevitable. Sacar gente de sus camas en plena noche invernal para que un gobernador militar les dé un sermón es abuso, y no permitir a alguien que se declara enfermo pasar un puesto militar para llegar a un hospital, es jodido. Lo básico es entender que la realidad de los territorios no es la de Israel, aunque la influencia en forma directa, y es patrimonio de los colonos, los palestinos y el ejército. Es “otra” realidad y otro país. Pues bien, volvamos a los artículos. Ante todo lo que plantean “Rompiendo el Silencio” es recoger testimonios de soldados, y lo que recogen es la verdad pura, le pese a quien le duela: hay abusos y provocaciones por parte de los colonos, y reacciones y terror por parte palestina.Y soldados que pierden los estribos también. Lo que esta gente no explica a Vargas Llosa, es que el terror existió mucho antes de la ocupación de Cisjordania y Gaza. Tengo mis suegros viviendo en el Kibutz Najal Oz, desde donde se ven los edificios de Gaza. No son territorios ocupados y viven con fedayunes, morteros, misiles y minas desde siempre. En la última guerra aparecieron por túneles y un niño murió de una esquirla de mortero. Ninguna ocupación, pero el odio fue y es constante. Por ello también, la izquierda israelí no me representa: mi familia ha sido de izquierda por generaciones de luchas obreras, de cárcel y exilio, pero no hay partido que me represente, porque entiendo que el odio es desde 1948, no desde 1967, y que hoy no hay palestino que busque una paz. En otras épocas lo creí, pero fueron las charlas con palestinos lo que me convenció que hay demasiado odio hoy para hacerla actualmente.

Hablar de Hebrón sin conocer el contexto histórico, es contar parte de la historia. Allí vivió una comunidad judía centenaria que iba a rezar a la Tumba de Abraham. Sufrieron ataques árabes en 1834, pero el de 1929 arrasó con la comunidad. Murieron 67 y cientos de heridos y huérfanos huyeron a Jerusalén bajo mandato inglés. Por supuesto que además de nacionalismo hubo rapiña, y cuando en 1967 Tzahal llega a las puertas de Hebrón se rinden sin disparar un tiro, sabiendo a la menor provocación vendrá la venganza. Esta llegó bajo la forma de los colonos que retomaron viejas casas de judíos  antes de 1929. Se podrá alegar que es ilegal, que lo pasado pisado, que ya había nuevos habitantes, que no se justifica ninguna venganza…pero desconocer esto es contar la historia a medias. Quizas es políticamente incorrecto, pero les hacen pagar hoy a los habitantes crímenes pasados. Además existen abusos ya que los colonos se creen raza de Señores frente a los palestinos, pero en resumen, nadie es muy víctima inocente. No los pobres hebronenses que asesinaron y robaron ayer y la pagan hoy, ni los soldados que están en medio de ellos y los colonos, algunos fanáticos como el dr. Baruj Goldstein que entró a la tumba de Abraham y mató decenas de gente rezando con su M-16 hasta que lo despedazaron a él. Hebrón es quizas el paradigma del conflicto, pero no por lo que cuenta Vargas Llosa, sino por lo que ignora. Y yo hice horas extra en Hebrón mucho antes que Yehuda Shaul, cuidando lo colonos de Beit Hadassah, al rabino Levinger allá por 1981, patrullando la casbah y el zoco. Me desagradaban los colonos y sus conductas no menos que a Shaul, pero me explicaron también que es lo que los árabes de allí hicieron a sus vecinos. ¿Correcto? ¿Aberración? Yo solo puedo decir que mucho terrorismo no sale de Hebrón – a pesar de ser una ciudad santa por el padre Ibrahim- ya que uno de los clanes mas poderosos de la ciudad son dueños de tambos y fábricas de lácteos que se venden en toda Cisjordania y exportan a Jordania y mas allá. Y el terrorismo trae represalias y es malo para los negocios, así que ellos se encargan de el lío sea mas lejos, no en el camino de los camiones repartidores.

El artículo de los niños es un panfleto alevoso, al punto tal que merece poco y nada de discusión. 2  juristas, una palestina y un antisemita australiano (Salwa Duaibis y Gerard Horton) “investigan” los juicios militares. Si queréis algo sobre la justicia parcial en los territorios lean el libro de David Grossman “La tormenta amarilla” ( en hebreo “el tiempo amarillo”) que describe en su capítulo 7- “Trampa 44”-un juicio con nombres y apellidos de jueces, abogados y presos. Aquí aparece una suma de inventos tan fantasiosos como ridículos, sobre un plan militar “inteligente, frío y metódicamente ejecutado…de intimidación sistemática, astutamente concebido y puesto en práctica de manera impecable. Se trata de mantener a esa población joven, la de 12 a 17 años, desestabilizada psicológicamente. Para ella existen las cortes especiales que vigilan los juristas de esta institución. El método consiste en “demostrar la presencia” por doquier de las FDI”. Como si el ejército patrulla para desarrollar psicosis en los adolescentes….solo falta que diga que se los lleva a juicio porque se precisa sangre de chicos palestinos para la matza de Pesaj. Es tan ridículo que es increíble que Vargas Llosa publique “testimonios” así. Y que decir que piedras y rocas hieren y matan a veces: quien no vió como yo una niña de colonos con la cara y un ojo llenos de astillas de vidrio ( de una pedrada) en emergencias del hospital Hadassa Ein Karem, que venga a hablar de niños terribles.

La aldea de Sussia, como otras de la zona del sur de Hebrón, o como con la ciudad de Hebrón, tienen sus viejas cuentas pendientes con Israel. En plena guerra de Independencia una caravana de 35 jóvenes de la Haganá  llamada  El Convoy de los 35, salieron aún bajo ocupación británica a auxiliar en enero de 1948 a los kibutzim sitiados de Gush Etzion. Un pastor les sale al paso y, luego de discusiones, deciden liberarlo bajo promesa de no delatarlos. El pastor corre a la aldea de Surif y cientos de aldeanos armados, de todas las aldeas de la zona ( Sussia, Samoa y otras) atacan a la caravana que combaten durante horas hasta quedar sin municiones, siendo muertos y mutilados los cadáveres, muchos irreconocibles. Desde 1967, las aldeas de la zona están en la mira de los gobiernos israelíes. Es cierto que no se puede saber quien mató y descuartizó a los combatientes, pero venir a contar la historia de Sussia fuera del contexto de venganzas y cuentas pendientes,  es nuevamente contar media historia. No digo que sea justo o correcto, pero no es mera saña o maldad. Hay toneladas de daño y odio acumulados.

Una vez dicho lo que en su ignorancia Vargas Llosa no cuenta ni le han mostrado, hay de todos modos, también frases correctas. Y una, por desagradable que sea, es que Israel se ha convertido en un país colonialista, y esta Cisjordania que fuera conquistada como cartas par una futura paz, pasa a ser algo que corroe de a poco la moral de sus soldados y ciudadanos. De ser ejército de defensa, todo soldado combatiente se entrena menos para guerras y pasa años sirviendo como guardián y policía de los colonos. Si hay algo que destruirá a Israel algún día serán estos territorios: no sus habitantes ni sus terroristas, sino  el servicio militar dominando población civil. Mas allá de las ideologías. Pero algo que falta en el reportaje de Vargas Llosa- si se quiere llegar a entender las raíces del conflicto- es reportear a gente como yo, al israelí moderado dispuesto a una paz pero al que han convencido los mismos palestinos que no es posible porque no quieren paz sino venganza, no por la ocupación sino por la derrota, la Nakba y sus dirigentes corruptos. Lamento contradecir a Yehuda Shaul, pero como la izquierda israelí ,”fanáticos de la paz”, si verán paz en nuestra generación yo veré las huríes del paraíso. Es una fantasía, una mentira piadosa y un autoengaño.

Su informe es más que parcial, y no beneficia a la paz. Tampoco ha sido periodista veraz al contar lo que le dicen y solo una cara de la moneda, en lugar de intentar entender por qué ese Israel que admiró se inclina a la derecha y a la apatía.Y es que si el discurso es de venganza y no de paz, se está en medio de una guerra, y al enemigo se transmite todo el odio posible. Decir que las ONG o la izquierda israelí  tienden puentes sobre el odio es vivir en Disneylandia, muy propicio para los europeos. En esos territorios conviven y se odian palestinos y  colonos, y los soldados ( ciudadanos israelíes) reciben su ración de veneno allí. Por último quiero destacar que Vargas Llosa siempre termina sus artículos ( en el 2005 como ahora) recordando su amistad y admiración para con Israel aunque ataque su política colonialista desde 1967. Sé que una vez leídas las críticas, muchos no leen ni escuchan lo que dice a favor de Israel , culminando el mazazo de críticas de un modo contradictorio. Los antisemitas no lo ven pues el daño mediático es anterior, y los sionistas están enervados por la parcialidad y las críticas, así que reitero el final de su 7mo. artículo en el 2005, para hacer justicia con Vargas Llosa:

“Para mi sorpresa, la primera vez que fui a Israel, en 1974 o 1975, descubrí que yo, pese a todo, seguía siendo de izquierda. Llevaba ya buen número de años criticando el sectarismo y la cerrazón ideológica de esa izquierda hemipléjica latinoamericana que condenaba a los dictadores si eran de derecha pero los adulaba y bañaba en incienso si se proclamaban comunistas como Fidel Castro, que defendía el populismo y se negaba a aceptar que el estatismo y el dirigismo no sólo arruinaban la economía y condenaban a la pobreza a una sociedad, sino hacían proliferar la corrupción, instalaban la censura intelectual y de prensa, y acababan por suprimir hasta el último resquicio de libertad. Todo ello me había llevado a una reflexión autocrítica bastante difícil, pero liberadora, y a reivindicar los valores “formales” de la democracia burguesa, la soberanía individual, el Estado pequeño y la sociedad civil grande, y las políticas de mercado de la filosofía liberal.

Pero, en aquel mes que pasé en Israel, descubrí una izquierda que carecía de las taras dogmáticas, anacrónicas y reñidas con la libertad, de la izquierda en América Latina y en Europa. Allí, la izquierda, por lo menos en el amplio grupo de israelíes que la representaba con el que tuve ocasión de alternar -qué habrá sido de mi compañero de viaje por el Neguev, Julio Adín-, todavía actuaba movida por razones más morales que ideológicas, era profundamente democrática -tolerante, pluralista, antiautoritaria- y entendía que su primera obligación no era capturar el poder de cualquier modo sino criticarlo, limitarlo y corregir sus estropicios. Por las particulares características de la historia de Israel, allí, la izquierda, que denunciaba los abusos contra los árabes y militaba a favor de la paz y el abandono de los territorios ocupados, y por la democratización del Estado israelí, había conservado aquel idealismo libertario y el sentido ético de la política que a mí, de joven, me habían seducido tanto. Desde entonces, las cinco veces que he vuelto allí he confirmado esta impresión inicial y por eso siempre digo que el único lugar en el mundo en el que, pese a mis convicciones liberales, todavía me siento de izquierda es Israel…” REPORTAJE:ISRAEL / PALESTINA: PAZ O GUERRA SANTA | 7 | REPORTAJE ,LOS JUSTOS, 8 oct. 2005

Y a una década de distancia, con menos pasión aún reitera y culmina sus artículos de este mes así:

“Todavía hay muchas cosas que admirar en Israel. Haberse convertido, por el esforzado trabajo de sus habitantes, en un país del primer mundo, de muy altos niveles de vida y haber prácticamente liquidado la pobreza en la sociedad israelí gracias a políticas inteligentes, progresistas y modernas. Y, la máxima hazaña con que cuenta en su haber: haber integrado a decenas de miles y miles de judíos procedentes de culturas y costumbres muy diversas, de lenguas diferentes, en una sociedad donde, pese a la unidad del idioma hebreo que es el común denominador, coexisten fraternalmente todas ellas preservando su diversidad (dígalo, si no, el millón de rusos que han llegado en los últimos años al país).

Desde la primera vez que vine a Israel, a mediados de los años setenta del siglo pasado, contraje un enorme cariño por este país. Todavía creo que es el único lugar en el mundo donde me siento un hombre de izquierda, porque en la izquierda israelí sobrevive el idealismo y el amor a la libertad que han desaparecido en ella en buena parte del mundo. Con dolor he visto cómo, en los últimos años, la opinión pública local se iba volviendo cada vez más intolerante y reaccionaria, lo que explica que Israel tenga ahora el Gobierno más ultra y nacionalista religioso de su historia y que sus políticas sean cada día menos democráticas. Denunciarlas y criticarlas no es para mí sólo un deber moral; es, al mismo tiempo, un acto de amor”.

Jerusalén, junio de 2016.

 Con dolor, como parte de esa opinión pública israelí que ama la libertad y la Vida, como persona de izquierda que sabe la paz una utopía imposible hoy, que admira y respeta al escritor Nobel pero odio manipulaciones y mentiras, acepto que  es imposible negar el daño que la ocupación hace a Israel antes que a los palestinos. Pero tampoco puedo negar la parcialidad de los artículos que, si de moralidad y denuncia se trata son mas artículos tendenciosos que informativos, y es mas  prensa amarilla que “la tormenta amarilla” que llena de odio, de análisis erróneos, de heridas y cicatrices a casi todos los que son parte viviente en este conflicto.
Ricardo Lapin, Modiin, Israel. -24.7. 2016
Ricardo Lapin © 2016 Todos los derechos reservados

 

Una Vida de película

 

Para sus muchos hermanos, era Beri. Para los muchos sobrinos, el tío Beri. Para sus 6 hijos un padre con valores e ideales, con metas altas y sin miedo a enfrentarlas, y sin duda cada quien tendrá sus recuerdos y experiencias, unos mejores y algunos desencuentros sin duda. Para las cientos de personas que trabajaron con él, y sobre todo los miles de pacientes que atendió con dedicación y normas de conducta exóticas en un país como la Argentina (integridad), era el doctor Lapín. Resulta extraño hablar de mi tío Beri en tiempo pasado, y es que a pesar de su triple operación cardíaca de  “by-pass”, del derrame cerebral de hace una semana atrás, era fuerte y sano, sabía que el colesterol de quesos y salames que otros médicos le prohibían era preferible a los antidepresivos, y que una copa de un noble tinto con un compañero de charla interesante le daban mas salud y vitalidad que todos los fármacos, las prohibiciones y los sanos consejos. Aparte, era un pésimo paciente, ya que después de décadas de investigación y laboratorios médicos, de haber realizado 2 doctorados ( uno en psiquiatría y otro en organización hospitalaria-ergo: como levantar hospitales), de haber sido subdirector general de Salud Mental para toda la nación argentina, no le podían venir a contar cuentos sus colegas.

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Bernardo Lapín, en sus años de estudiante de medicina.

Si alguien busca algo en la internet, como acostumbramos si queremos hoy saber algo de alguien, el Dr. Bernardo Lapin no figura, ya que pertenece a la etapa pre-digital, computarizada, virtual, y algo banal y estúpida, todo hay que decirlo. Cuando Beri nació hace 85 años, tenía 8 hermanos y al poco tiempo su mellizo Enrique murió. A los pocos años moría otro hermano aún niño, Natalio, de un problema cardíaco congénito. Durante su infancia hubo una epidemia de poliomelitis que asoló la ciudad de Buenos Aires, y los chicos iban con amuletos y bolsas de alcanfor o naftalina en los bolsillos: eran otras épocas, aunque no tan lejanas. Mi abuelo Israel Lapin fue un sastre que dificultosamente podía alimentar tantas bocas y así, a la usanza rusa, cada chico que llegaba a los 8-9 años era “alistado” en el taller: primero a coser botones, mas adelante a la máquina de coser. El abuelo había sobrevivido la primer guerra mundial, la guerra civil en Rusia, y escapado de la escuela de oficiales del Ejército Rojo, robando una locomotora y cruzando la frontera con su esposa, el hermanito de su esposa y su hija. Tenía la mansa apariencia del toro comiendo hierba, pero cuando montaba en cólera, era de temer.

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El taller de Aguirre. En el centro el patriarca Israel Lapin, detrás suyo Bernardo y sus hermanos. Máquinas Singer y almanaque con Gardel.

Israel Lapin todo lo que quería era vivir y trabajar en paz, harto de años de guerras, batallas, preso de los húngaros. Pero la Argentina de los años 30 lo recibieron en una época convulsa: huelgas obreras y la represión policial, luego la guerra civil española polarizó el clima de la calle porteña. Las comunidades española e italiana estaban furiosamente a favor o en contra de Franco y Mussolini, con muertos, encarcelados y fusilados por ambos bandos en sus naciones de origen. La familia Lapin era una familia proletaria, judía, y rápidamente se convirtió en una sede del partido socialista: primero se alistó el primogénito Benjamín, y tras él, todos los demás hermanos: Saúl, José, Víctor. Se convirtieron en expertos de los encontronazos con los nazis locales, en manifestaciones, en cómo cortar los cables de los tranvías y tirar bolitas de vidrio para detener las cargas de la policía a caballo. Durante el día trabajaban en el taller con el padre, por las tardes y noches entre amigos y militancia antifascista. Argentina se llenó de refugiados republicanos que contaban las barbaridades nazis y fascistas en Europa, lo que exacerbaba mas los ánimos. En ese entorno creció Bernardo que, llegado su turno, se afilió también al partido socialista.

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Congreso de sindicalistas socialistas en Uruguay. Representando al partido Socialista argentino, Victor, a la derecha. Ya exilado, luego de cruzar remando al Uruguay, 1951.

Mi padre Víctor, organizó a los hermanos mayores para oponerse al padre cuando llegó el turno de los menores de incorporarse a “la esclavitud” de las máquinas de coser. No era simple, pero mi padre para ese entonces ya pertenecía a la organización de autodefensa del partido socialista, y se batía a tiros con los nazis locales de la Alianza Libertadora Nacionalista, y anunciaron a su padre Israel que Bernardo y Fanny, los menores de la cadena de hermanos, irían a estudiar con ayuda de ellos, que para salir de pobre hay que tener educación para ser algo mas que un obrero u operario de máquinas. Israel ya estaba mas viejo y cansado, y además, los menores eran los que le tenían mas paciencia para sus historias y cuentos de Rusia, ya que los mayores no le perdonaban haberlos puesto a trabajar tan temprano. Y así fue como tras una seguidilla de hermanos obreros, los dos menores terminaron médicos. Y muchas décadas mas tarde, con semanas de diferencia, fallecieron Fanny y Beri, los hermanos doctores de la familia Lapin, en este 2016.

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Una foto de los 7 hermanos lapines, con sus padres. Segundo de la izquierda, 2da. fila,  Beri. Recuerdo esos tapetes que cubrían paredes reales y tabiques de madera.

 

La casa de Israel Lapin era una sede no declarada del partido socialista, muy a su pesar. El senador Alfredo Palacios estaba casi cada semana liberando a Victor de alguna comisaría, y terminaba la jornada tomando té y jugando al dominó con Israel. Cuando en un combate urbano con militantes de la Alianza hubo varios nazis muertos, la persecución se volvió frenética. Cada madrugada llegaban los autos de Orden Político para sacar a toda la familia a la calle y destrozar la casa bajo la excusa de buscar armas. No las encontraron, entre otras cosas porque uno de las funciones de Beri en el grupo de autodefensa era ser “depósito ambulatorio”, nombre que describía la siguiente situación: hasta que se encontraba un nuevo lugar seguro para guardar armas y explosivos, Beri salía con una valija con gelinita y otra con armas cortas, dando vueltas por la ciudad de Buenos Aires, hasta que le avisaban dónde llevar las valijas. Bernardo ya había comenzado sus estudios en la facultad de medicina, y paralelamente , su servicio militar en la marina.

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Collage con fotos de la familia Lapin que Victor tenía junto a su máquina de coser. En el centro, la única foto que conservó del grupo de Autodefensa del partido socialista. A la izquierda abajo, Beri de conscripto en la marina.

Con Perón en gobierno, mi padre ya estaba buscado en la sección Orden Político de la policía como terrorista, y ante la delación de alguien que los vió juntos, Beri fue a prisión militar durante su servicio militar. De los 2 años de servicio en la Marina, uno lo pasó en la cárcel militar por encubrir a su hermano prófugo. Una vez liberado Bernardo  continuó sus estudios de medicina. Como profesional, su record fue increíble, combinada con la “suerte lapínica”, o el ángel protector” como lo llamaba el abuelo Israel. Como cuando preso lo llevan “prestado” para torturarlo por una noche -era conscripto y como militar tenía derechos…en los años 50!- y a la camioneta se le para el motor en cuanto le amenazan de que si no habla le borran la cara contra en asfalto mientras viajan. El motor se recompone al amanecer, cuando deben devolverlo a la prisión militar. Luego llegan los escollos y barreras de estudios. La facultad de Medicina estaba dominada por el antisemitismo y por el premio nobel Bernardo Houssay, excéntrico y elitista francófilo que eliminaba al 90 % de los alumnos con una mesa de  exámenes que él presidía. Cuando vé al alumno tocayo y “francés” como él, se le ilumina la cara. Sucede que el apellido ruso Lapin, es palabra homófona de lapin, que en francés es conejo, y por ende supuesto nombre francés. El tío Beri se vé beneficiado por este patronato ( le confirma a Houssay que su familia es originaria de Boulogne-sur -Mer) y recibe excelentes notas, lo designa ayudante, y hace para él sus exámenes de laboratorio. Durante sus trabajos de laboratorio conocerá a un joven médico responsable de varias investigaciones genéticas, el Dr. Ernesto Guevara Linch, futuro comandante “Che” Guevara. Cuando  Bernardo comienza sus estudios en psiquiatría, es menester hacer terapia, y es aceptado como paciente por el Dr. Ángel Garma, prestigioso psicoanalista, con una sólida formación en Alemania e Inglaterra, miembro de la Asociación Psicoanalítica Internacional, y fundador de la Sociedad Psicoanalítica Argentina, junto a Celes Cárcamo, Arnaldo Rascovsky, Enrique Pichón Riviere, Marie Langer y Enrique Ferrari Hardoy. Es llamado a dirigir instituciones psiquiátricas, y en cada lugar hace orden en medio del caos: en un centro en la provincia de Bs. As. despide decenas de médicos y empleados por robo, abuso de pacientes ( débiles mentales) y reorganiza el plantel; en otra institucion similar que era centro de operaciones de una banda de delincuentes, un ayudante es confundido con él y recibe un tiro en la espalda. Beri pide la intervención del ejército- la policía de provincia estaba coimeada por los delincuentes-, descubriéndose en un campo de la institución una pista de aterrizaje para avionetas con contrabando. Decenas de anécdotas cubren la historia médica del tío Beri, con no pocos corruptos enemigos, pero con muchas mas personas sanas y discapacitadas que le deben mucho agradecimiento, como un anciano encerrado en un manicomio por su familia para robarse sus propiedades ( con colaboración de médicos “comprados”), levantar hospitales con talleres para enseñar oficios y trabajos manuales a deficientes mentales, mejores condiciones para los enfermos, incluídos comida y medicinas que eran comunmente robadas por médicos y empleados, y un largo etc. Recibe el cargo de subdirector  de salud mental para todo el país, es decir responsable de todas las instituciones de salud mental, incluídos presupuestos millonarios para levantar nuevos hospitales e instituciones. Llegó a tener chofer y auto ministerial ya que viajaba por el ancho y largo país inspeccionando y visitando manicomios, hospitales e internados.

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De visita en Parque Camet, Mar del Plata. Julio de 1971.

Conoció militares y hacendados amigos de Mengele en su estadía por Argentina, políticos de todos los pelajes y mucha de la gente que eran académicos e investigadores. Levantó su hogar en Mar del Plata, a distancia de los padres, y vecino con “el mar”, y una ciudad única con gobierno municipal socialista democrático. Con la llegada de la Junta Militar, alguien levantó una ceja sobre cómo podía un judío tener tanta responsabilidad en el ministerio de Salud Pública, y fue despedido, lo que lo obligó de un día para otro a abrir clínica para llegar a fin de mes. Y recibir pacientes de 2 mutuales poderosas en Mar del Plata: la Marina y la policia de la Provincia de Buenos Aires. Así pasaron por su diván torturadores y asesinos que vinieron con sus patologías y problemas a recibir ayuda. Imposibilitado de rechazar pacientes, llegó el esperado día de su jubilación, y arrancó la placa de psiquiatra a golpes de hacha, de la frustración de las abominaciones que se vió obligado a escuchar y, por juramento hipocrático y también peligro para su familia, a guardar en silencio. Pasada la dictadura, se dedicó a su familia, a la lectura, a investigar y ahondar los muchos temas que lo apasionaban.

 

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Vacaciones de invierno en Mar del Plata, mi hermana y yo con el tío.1971

Es imposible en unas líneas resumir una vida así, y puedo decir que cuando yo, o mi primo de París, nos divorciamos de nuestras parejas, se tomó la molestia de venir a visitar para charlar y aconsejar, diciendo lo que a su ver era importante y correcto, y por la larga experiencia de tragedias que le tocó pasar, ver y atender durante su vida. Por supuesto, cada visita a Israel a ver a sus hijos era precedida por una parada en lo de Saúl, su hermano  parisino, y sus “obligaciones” morales: ir a poner una corona de flores y rendir tributo a los miles jóvenes que dieron su vida para combatir a los nazis en el cementerio militar de Normandía, o en las colinas de Gandesa u otros sitios de los combates de las brigadas internacionales. Porque aunque pudiera discernir sobre neurocirugía, historia militar, biografías de grandes personas de la humanidad, le tocó vivir una época en que el mundo estaba convencido que los nazis conquistarían el mundo, incluídos muchos de sus opositores. Fue lo que en inglés se llama “schoolar”, un erudito de curiosidad insaciable, capaz de devorar libros y de citar párrafos textuales completos de por vida. Amante del bello don de la charla, como lo llamó Dylan Thomas, con gente de profundidad, vidas interesantes, y toda historia o experiencia que merezca ser contada. Amante tambien de la libertad, y conciente que hay tiempos que hay que luchar por ella, contra nazis, comunistas o islamistas.

Bailando con Shajar, cantando con Michael: el idioma nunca fue una traba.

Tuvo una vida plena, dejando 6 hijos, una vida de trabajo en su profesión de curar y ayudar, de sanar seres heridos en una época apocalíptica. Gran entusiasta de la formación académica, no dejaba de escribir religiosamente en las cartas los pronombres “licenciado, doctor, catedrático” a quien lo tuviera, como si fuera la educación un logro de la clase obrera. Voy a extrañar tío los consejos sabios, las charlas sobre un mar de temas, sobre nuevos libros e investigaciones, sobre el mundo y el ser humano. Lleno de humor, recuerdo su visita cuando nació mi hijo menor, y vino al hospital a abrazarlo y cantarle himnos de la guerra civil española y de la revolución de Octubre. Sus locuras con nietos y chicos en general, su respeto solemne a todo paciente viendo allí una persona ante todo, su reverencia a todo lo que eleva al ser humano. Con una claridad pavorosa sobre que es lo que nos eleva y qué nos hunde, mas allá de las modas de turno. Y con sus errores y desaciertos, que jamás lo desalentaron.

Cantando marchas del ejército rojo y las brigadas internacionales a Michael, recién nacido en Jerusalén. Las mismas con las que crecí en un conventillo 4 décadas atrás

Han dicho que luego de un cuadro de recuperación, se vino a pique de repente, hasta fallecer, pese a estar en la mejor clínica de su ciudad. Sin dudas lo natural es señalar la responsabilidad en negigencia de los médicos y, sin saber que sucedió, guardo la sospecha que fué una decisión propia. Recuerdo cuando vino a despedirse de mi padre, ya en estado de demencia, hablamos sobre lo que para él representaba ser y existir, porque cuando “por la pérdida de las facultades humanas se pierde también la dignidad como persona, uno pasa  a ser una bolsa de huesos y carne, y una carga para los demás”. Le pregunté si estaba a favor de la eutanasia y me dijo terminantemente que no, con un claro humanismo judío, porque la Vida es algo sin precio y los humanos demasiado tontos para tener capacidad para decidir sobre ella, pero en el mismo lugar de la estupidez, se insiste que alguien en sus últimas, el estirar dolor y sufrimiento  cuando en realidad es contra Natura querer estirar una semana o un mes lo que no es vida sino agonía. Por ello creo que en un instante de conciencia y lucidez, de saberse en una situación nueva de dependencia, de  grave estado de salud, decidió soltar amarras antes que quede esclavo de un cuerpo débil que no le permita pasear frente al océano, disfrutar plenamente del sol, las gaviotas y una cerveza, de no poder levantar a sus nietos y jugar con ellos. Quien sabe. Tío Beri, fuiste una gran persona y una causa de placer y alegría. ¿Tu legado? No el saber, ni los logros del conocimiento humano, sino la pasión de vivir, de vivir plenamente, con mayúsculas, como si cada día y cada aliento puediera ser el último, porque de hecho, podría serlo.

Tío Beri , z”l, que descances en paz, te lo tenés mas que ganado…con tu vida de novela.

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Beri y Victor, reencuentro en el 2000. Cariño y admiración mutuos.

 

Ricardo Lapin © 2016 Todos los derechos reservados

Cada vez mas lejos, y siempre cerca

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Es, supongo, imposible no pasar las experiencias tan básicas, extremas y de integración al país como son las situaciones traumáticas de guerras, atentados y ataques con misiles a población civil. Es síntoma quizás de “derecho de piso”, de estar bastante tiempo en este país con un conflicto más largo que su existencia propia. Con el camino de cada uno, existe una experiencia del duelo relacionada a pérdida de gente más o menos cercana, y entre combatientes y soldados, de camaradas de unidad, de armas. Mis muertos, aquellos que están allí en parcelas militares de cementerios, son básicamente dos, y con una década y media de distancia.
A Claudio lo sentí un poco como un hermano más chico, quizás en su deseo de una relación profunda, sincera y cercana. Nos encontramos allá en la Buenos Aires de la dictadura militar, el con un hermano mayor allegado a los montoneros y yo con un padre ex cazador de nazis y socialista, cuyos amigos de juventud y militancia empezaban a desaparecer. Nos encontramos dentro de un grupo de inmigración juvenil para llegar a un colegio internado en Israel. Reuniones en la Agencia Judía, actividades para crear un “espíritu de cuerpo” grupal, entre la suma de jóvenes individuos que llegaban cada uno de una historia y una casa propias, algunos de entornos de movimientos juveniles y clubes sionistas, y otros, meros chicos judíos comenzando a crecer en una dictadura.
de Gvulot al Kfar,1979
Sábado, en un cruce de caminos en el desierto del Neguev, 1978, con Claudio y Billy.
Llegamos al colegio internado, y allí el grupo suplantó a la familia. Se formaron relaciones de amigos, de parejas, de hacer cosas juntos e individualmente. Teníamos entre 16 y 17 años, y en Israel había conmoción por el mundial de futbol (Argentina vencería a Holanda) y por la visita de Sadat, 2 meses antes de nuestra llegada. Descubrir un país donde se podía viajar a dedo y sin cedula de identidad, ir a dormir a una playa con bolsa de dormir, y que pronto habría que elegir entre el ejército o la universidad. No teníamos hebreo para universidad y así buscamos un kibutz que quiera un grupo de jóvenes y llegamos al Neguev, a nuestra nueva casa en el desierto, con familias adoptivas y campos de arena. Nos enlistamos en el ejército en enero de 1980, Claudio murió a fines de marzo.
sabado en el Kfar, pastiche de arroz con queso, 1979
Comiendo un pastiche de arroz con queso, Kfar Silver, 1979. Foto : Fabián Hofman
Salimos de la base de instrucción a maniobras en el terreno, por vez primera. Estábamos en la misma carpa de campaña en los arenales, cerca del mar, y por las noches charlábamos un poco antes de caer agotados. Claudio estaba en una buena etapa, con una compañera “hija del kibutz”, y con algunos sueños por cumplir y heridas por cicatrizar. Lamentablemente, la tragedia se nos vino encima como un aluvión de rocas, y todo lo que podría haber sido…pasó a ser especulaciones. Fue un viernes de mañana, “el Día de la Tierra”. Lo cierto es que ese maldito día fue un viernes más, con preparativos por ser un día de alerta y posibles emergencias en todo el ejército, a pesar que nosotros recién habíamos alcanzado a aprender a desarmar el arma. Pero cada hora había que estar en formación y revisaban el equipo, el agua en las cantimploras, las correas ajustadas. Estábamos en un descanso cuando llegó la orden de estar en formación para otra inspección en 3 minutos. Todo el mundo empezó a correr y gritar la orden, y mientras nos levantamos de la sombra sucedió. Alguien grita no la orden sino que llamen a un enfermero, que traigan una ambulancia. Me abro paso entre la ronda de reclutas y alcanzo a ver a Claudio con los ojos vidriosos, boqueando como un pez, y el enfermero que llega, nuevos gritos que hay que estar en formación en medio minuto, corridas, formación, la ambulancia que se aleja a toda velocidad. A la tarde nos avisaron que murió en la ambulancia, camio al hospital. Claudio Israel Freidkes, “el Tano” para nosotros, se marchó para siempre ese viernes 28 de marzo de 1980, 2 años mas tarde de que llegáramos juntos a un internado de Inmigración Juvenil. Hijo de Julio Y Miriam, hermano de Gadi y Ruben, murió con 19 años y está enterrado en el cementerio militar de Rishon Le Tzion. יהיה זכרו ברוך

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 De un cuaderno de apuntes, Claudio en Kfar Silver, invierno de 1979.
Empezamos el servicio enterrando a un amigo y lo terminamos entre Beirut y Damasco, en la entonces llamado “Operación Paz para la Galilea ” y hoy, con triste perspectiva histórica llamada primera guerra del Líbano. De los que hicimos el curso de suboficiales con nuestro oficial en la brigada de paracaidistas, el entonces teniente Benny Gantz, quedamos solo tres que continuamos juntos como reservistas. Muchas noches de frío y guardias, en lugares ásperos y solitarios, dialogaba con Claudio, lo hice un “partner” de mis dudas y pensamientos, lo imaginaba como otro camarada mas, devolviendo equipo o saltando en paracaídas conmigo. Pensando en si habría quedado en el kibutz y siendo un padre agricultor de una gran prole, o si se habría mudado a la ciudad por presiones de alguna esposa. Como con las cosas y las situaciones, las personas son por lo que nos dejan.
En la unidad de reservistas lo conocí a Yotam. Llegó varios años después que nosotros, era oficial y pasó a dirigir una de las compañías. Nació en kibutz Hazerim, tenía cara infantil y alegre, era muy creativo, y una vez casado dejó el kibutz y pasó a Tel Aviv. Como yo, éramos 2 “ex -kibutzniks” en plena gran urbe, que nos veíamos cada tanto entre los períodos de reservistas. De sus viajes por Sudamérica, aprendió en Ecuador a tallar madera al estilo indígena, y vuelto a casa se conectó con la escultura y la carpintería. Como alguien educado en un kibutz, era un convencido de la paz y el diálogo con los enemigos no extremistas y fanáticos. Como joven padre, este sentimiento se ahondó mas aún.
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Yotam con su esposa Merav y su hijo Gai, nacido en 1993.
Corría el año 1994, y el tratado de paz de Arafat y Rabin hacia exacerbar a los extremistas de ambos bandos. Llegó la carta militar para presentarnos por un mes de servicio en la Franja de Gaza. Había que proteger la zona del asentamiento de “Netzarim” y sus habitantes. A poco de llegar y relevar a la unidad anterior, avisaron de una manifestación avanzando hacia la entrada del asentamiento. Había allí un revuelo de gente: árabes y soldados, patrullas comunes de la policía de frontera israelí y policías palestinos, colonos judíos y manifestantes con banderas. Había 2 soldados tras bloques de cemento y llego un jeep con 3 de nuestros oficiales a dar las nuevas órdenes a los soldados frente a la manifestación creciente. De pronto se cruzó con una bicicleta un terrorista con 5 kilos de explosivos y los hizo estallar al lado de los oficiales: los 3 murieron en el acto y los compañeros nuestros tras los blocaos de cemento quedaron heridos graves. Yotam, joven padre y esposo, oficial de paracaidistas de reserva, fue enterrado en el cementerio de su kibutz natal, Revivim.Su imagen de chiquilín sonriente, en las buenas y en las no tan buenas, es algo indeleble. Murió un 11 de noviembre de 1994, a la edad de 31 años, dejando una joven viuda ,un pequeño hijo y muchos sueños por esculpir.יהיה זכרו ברוך
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Yotam Rahat z¨l
Terminamos ese periodo de reservas con 5 muertos, y continuamos muchos años más patrullando y protegiendo los asentamientos de Gaza, hasta la retirada. Todos los 28 de marzo y los 11 de noviembre son días cargados para mí, pero la sirena del día recordatorio de los caídos, nos lleva a nuestros muertos de modo colectivo en mente y en presencia, como pueblo y como nación. Hay intensas historias personales, muchos recuerdos y una gran cicatriz abierta, así como la deuda impagable y el dolor que supura tristeza a pesar del tiempo que pasa implacable.
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Ricardo Lapin © 2016 Todos los derechos reservados